La nueva tasa se aplica sin distinción a todos los materiales, incluyendo los reciclables. La medida afecta el funcionamiento de la planta y la actividad de la cooperativa local.
Una medida de cobro por ingreso al vertedero de Cafayate genera controversia en la comunidad y el sector ambientalista por su impacto negativo en las prácticas de reciclaje. Pequeños empresarios locales presentaron objeciones ante la aplicación de una tasa que no diferencia entre basura común y material reciclable, lo que desincentivaría la separación y entrega de estos materiales.
Sacha Haro Gali, ambientalista y ex jefe operativo del vertedero y la planta de tratamiento durante cinco años, expresó su preocupación por la aplicación generalizada de la tasa. El especialista relató el caso de un empresario de San Carlos que llevó material reciclable separado de manera prolija y se le exigió el pago de $50.000 de forma inflexible, lo que lo obligó a regresar a su domicilio sin descargar el material.
Haro Gali consultó con la directora de Medio Ambiente local, Daniela Quintero, quien indicó que la norma rige para los Residuos Sólidos Urbanos. Sin embargo, el ambientalista insistió en que el material reciclable no debería incluirse en esa categoría para efectos de cobro, ya que «no diferencia entre ‘basura’ y ‘material reciclable'», conceptos que consideró no equivalentes.
La situación contrasta con el sistema implementado en Salta Capital, donde una ordenanza reciente establece incentivos al reciclaje con descuentos entre el 50% y el 90% para quienes separan materiales, además de beneficios para empresas que realizan campañas de concientización. En Cafayate, la tasa se aplica de manera uniforme con montos que pueden oscilar entre $50.000 y $100.000 para un camión.
La cooperativa de reciclaje enfrenta una reducción en su capacidad operativa debido a la disminución en la entrega de materiales reciclables, según confirmó Haro Gali a través de testimonios recibidos. La única forma de evitar el pago es que el municipio retire los residuos, ya que la cooperativa no cuenta con vehículo propio actualmente. Si un particular lleva sus residuos con medios propios al vertedero, se le cobra sin distinción de si es escombro, basura o material reciclable.
Según informó Radio Cafayate, el ambientalista sugirió que las autoridades de los tres municipios que conforman el consorcio de residuos revean la medida. Haro Gali advirtió que la política actual podría fomentar la descarga en lugares no habilitados y propuso implementar un sistema de certificación para empresas y bodegas, lo que generaría retribución mientras se fomenta la sostenibilidad ambiental en un contexto de emergencia ambiental.

