La mujer necesita ser operada cuanto antes, pero un conflicto económico entre su obra social y el lugar donde debe ser intervenida le impide poder ser atentida.
Desesperante situación la que vive Gladys, una salteña que necesita ser operada cuanto antes por problemas renales. Su intervención fue suspendida porque OSPRERA mantiene una deuda con Hospital Privado Salta, la clínica donde debe ser atendida.
«Me están dejando de funcionar los riñones y acá nadie se hace responsable de nada», dijo la mujer en la tarde de este jueves, tras recibir un mensaje desde la clínica en la que se le aseguraba que OSPRERA todavía no había regularizado la deuda.
Según pudo averiguar CUARTO, desde la obra social aseguran que el pago ya fue realizado, pero que todavía no impactó en la cuenta de la clínica. Mientras tanto, Gladys debe seguir esperando. La deuda ascendería a más de 40 millones de pesos.
El Hospital Privado Salta notificó formalmente a sus áreas de Admisión, Guardia, Informes y Quirófano que, a partir del 30 de abril, quedaba suspendida la asignación de turnos quirúrgicos programados para afiliados de OSPRERA, con atención restringida a urgencias hasta nuevo aviso.
Según relató Gladys, OSPRERA le aprobó inicialmente solo la mitad del presupuesto para su cirugía, por lo que debió presentar un amparo judicial para obtener la cobertura completa. Agregó que la clínica condiciona la reapertura del servicio al cobro del total adeudado. «Yo estoy en el filo de la navaja esperando a ver si ellos depositaron, que no lo sé, porque uno dice que sí el otro dice que no», afirmó.

