Agustina Álvarez suma poco | Los magros votos de la exPRO salteña devenida en libertaria

Nadie sabe si la concejala impondrá algo de racionalidad a los mileistas locales o si estos sumarán a la histeria colectiva a la conversa. Lo seguro es que en las últimas elecciones la migrante política ni siquiera pudo imponerse a Alba Quintar.

Mientras el fantasma de la miseria y el desempleo sobrevuela a miles de salteños, algunas fuerzas políticas se enfocan en las elecciones del año próximo. Ello explica lo anunciado ayer por La Libertad Avanza en Salta: la macrista Agustina Álvarez se incorporaba a las fuerzas del cielo luego de haber jurado que nunca daría ese salto por sentir una profunda lealtad con el programa y los valores del PRO.

Para explicar la escena, los memoriosos desempolvaron el término borocotización. Un neologismo surgido en 2005 cuando Eduardo Lorenzo, más conocido como el Dr. Borocotó, fue elegido diputado por el PRO y 15 días después anunció que “mejor” se incorporaba al kirchnerismo. De ese modo legó al lenguaje político nacional su apodo para describir a quienes jurando ser de una fuerza, migran sin sonrojarse a otra.

Municipalidad de Salta

Pero los libertarios y Álvarez celebraron lo ocurrido ayer. Es de creer que lo hicieron por considerar que los votos de la joven también migraran del PRO a La Libertad Avanza. Un razonamiento habitual entre los políticos, aunque en esa dimensión 2 + 2 no siempre es 4. De todos modos, la suma sería bastante magra si tal migración ocurriera.

Para confirmarlo alcanza con repasar los escrutinios definitivos de la última elección que protagonizó Agustina Álvarez: la del año 2025 en la categoría diputados. Esa vez cosechó apenas 10.056 votos. La cifra supuso un tristísimo 3,8% de los sufragios que la ubicaron en un lejano octavo puesto y por debajo de candidatos tan testimoniales como el trotskista Pablo López (12.526 votos), el kirchnerista Ramón Villa (10.771) y hasta de la libertaria “blue” Alba Quintar que cosechó 10.224.

De allí el razonamiento de algunos analistas que susurran por lo bajo lo siguiente: el negocio político no corresponde a La Libertad Avanza, sino a la propia Agustina Álvarez que sueña con que un sello potente le aporte los sufragios que ella por sí misma no puede juntar.

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