La decisión fue comunicada después de que la sindicatura, el comité de control y la administración judicial coincidieran en que la compañía no puede seguir operando. El sindicato ATILRA denunció que los directivos ocultaron la gravedad de la situación durante meses.
La histórica empresa láctea SanCor presentó formalmente ante la Justicia el pedido de su propia quiebra, luego de que informes internos y judiciales confirmaran un estado de insolvencia que hacía inviable la continuidad de sus operaciones en las condiciones actuales.
La Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (ATILRA) señaló que la compañía acumula deudas salariales que incluyen sueldos y aguinaldos de los últimos ocho meses. Según el gremio, durante ese período la empresa logró mantenerse en actividad gracias al aporte indirecto de sus propios empleados, en un contexto de deterioro financiero y operativo sostenido.
El sindicato también apuntó contra la conducción de la firma por haber minimizado la crisis en declaraciones públicas mientras los informes técnicos confirmaban la insolvencia. Desde ATILRA sostuvieron que la quiebra «no modifica el escenario existente, sino que formaliza una crisis que ya era evidente», y denunciaron la construcción de un relato que contradecía la situación real de la empresa.
De acuerdo con lo publicado por Infonews, el proceso judicial que se abre a partir de este pedido deberá definir los próximos pasos, entre ellos la evaluación de la continuidad productiva, la preservación de activos y el impacto sobre los trabajadores y la cadena láctea en su conjunto.
Pese al escenario crítico, el gremio planteó que la quiebra no implica necesariamente el cierre de la empresa. Desde ATILRA indicaron que puede ser el punto de partida de una reorganización que permita recuperar la marca bajo nuevas condiciones, con los trabajadores como eje de ese proceso.

