La vicepresidenta dispuso un incremento para más de 2.500 empleados de la Cámara Alta horas después de que el presidente reclamara en público que «la motosierra no para». Diputados se desligó de la medida.
El martes, en el marco de un evento de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham), el presidente Javier Milei reafirmó en voz alta su compromiso con el ajuste del gasto público: «La motosierra no se detiene. En la última reunión de Gabinete di la orden expresa de que la motosierra no para». El anuncio tuvo lugar el mismo día en que se confirmó que la inflación registraba su décima aceleración mensual consecutiva.
En ese contexto, la vicepresidenta Victoria Villarruel tomó una decisión en sentido opuesto. A través de un correo electrónico firmado por la directora General de Recursos Humanos del Senado, Alejandra Figini, las autoridades de la Cámara Alta fueron notificadas de la creación de «un adicional por módulos aplicable a las categorías 7 a 1 del escalafón», con el objetivo de corregir el aplanamiento salarial producido en los últimos años.
La medida alcanza a empleados cuyos salarios brutos van de 1.336.931 pesos (categoría 7) a 2.698.531 pesos (categoría 1). El incremento es dispar: los trabajadores del escalafón más alto recibirán poco más de 923.000 pesos adicionales, mientras que los de la categoría inferior obtendrán apenas algo más de 34.000. La medida no afecta las dietas de los senadores.
Según informó la prensa nacional, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se distanció públicamente de la iniciativa de Villarruel y aclaró que el cuerpo que preside no adoptará una medida simililar.

