El Gobierno libertario confirmó el despido de 140 trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional

El recorte afecta principalmente a observadores de estaciones y se enmarca en un plan de «automatización» impulsado desde el Ministerio de Desregulación. Especialistas y gremios advierten que la medida compromete la capacidad de monitoreo climático del país.

El Gobierno nacional notificó esta semana el despido de 140 trabajadores contratados del Ministerio de Defensa que se desempeñaban en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Las bajas corresponden en su mayoría a personal bajo modalidad monotributista o artículo 9, integrantes de los equipos de observación de estaciones meteorológicas.

Desde el Ejecutivo descartaron que la medida ponga en riesgo el funcionamiento del organismo. «No hay meteorólogos entre los despedidos. No se pone en peligro el sistema del Servicio Meteorológico», señalaron voceros oficiales, según consignó el medio Perfil. El recorte se encuadra en el plan de «optimización de recursos» que conduce Federico Sturzenegger desde el Ministerio de Desregulación, y prevé reducir la dotación por turno en las estaciones: de siete a cinco personas, bajo el argumento de avanzar en la automatización del sistema.

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Sin embargo, esa automatización es aún incipiente: de las 115 estaciones meteorológicas activas en el país, menos de 20 operan de forma automatizada. El grueso del sistema depende del relevamiento manual, por lo que una reducción de personal se traduce directamente en menor cobertura y menor precisión en los informes. La meteoróloga y académica Matilde Rusticucci lo explicó con claridad: «En un país tan grande como el nuestro, y tan diverso, se necesita de la observación in situ. Eso quiere decir que necesitamos una estación meteorológica bien equipada. Eso requiere insumos, inversión en equipamiento, pero además personal que haga esas observaciones, que esté 24 horas observando, todos los días».

El Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) había advertido sobre este escenario en un comunicado del 16 de marzo. Su presidenta, Carla Gulizia, subrayó que las 115 estaciones existentes resultan insuficientes para la extensión territorial del país y deberían al menos duplicarse. En ese documento, la entidad sostuvo que «en un contexto de creciente frecuencia e intensidad de eventos extremos, debilitar las capacidades de observación y monitoreo atmosférico del país resulta una decisión de muy alto riesgo para la sociedad y la economía».

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) cuestionó tanto el impacto operativo de los despidos como las condiciones en que se ejecutaron. «Para nosotros el observador meteorológico es clave en esta cadena de producción. Cada eslabón que tocaron perjudica absolutamente toda la funcionalidad del servicio», plantearon desde el gremio, que además denunció la ausencia de indemnizaciones: «Hay gente con contratos de muchos años. Los dan de baja y te mandan a tu casa sin indemnización». Según informó Tiempo Argentino, en el organismo existe preocupación por que estos primeros 140 despidos sean el antecedente de un plan que contempla llegar a 240 cesantías en total.

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