Productores señalaron que la introducción ilegal de huevos desde Bolivia, Paraguay y Brasil provocó el colapso de precios y riesgos sanitarios. Anticipan pérdidas millonarias mientras el mercado se satura de productos sin controles.
La industria avícola del norte argentino, particularmante en Salta, enfrenta una crisis severa debido al ingreso masivo de huevos de contrabando desde países limítrofes. El fenómeno genera una baja en los precios del mercado interno, pero hay quienes señalan que esto también pone en riesgo la continuidad de los productores locales.
El temor es porque los productos ingresan al país sin los controles sanitarios correspondientes ni certificaciones que garanticen su inocuidad. Según información publicada por Voces Críticas, Juan Kutulas, presidente de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas, explicó que esta situación representa un peligro para la salud pública, especialmente considerando que Bolivia no está libre de la enfermedad de Newcastle y Brasil registra brotes activos de gripe aviar. La producción boliviana, además, se caracteriza por su informalidad y ausencia de controles tributarios y sanitarios.
Además, el dueño de Huevos K, alertó que el mercado está «saturado de huevo ilegal y de dudosa sanidad». Atribuyó la situación a la debilidad en el control fronterizo y señaló que se detectaron camiones ingresando grandes cantidades del producto sin ser interceptados.
Los efectos de esta competencia desleal ya se reflejan en las ventas, explicó. En Tartagal, las ventas cayeron 90%, mientras que en Jujuy el huevo boliviano de contrabando desplazó a los productores formales. El maple de huevo ilegal se comercializa a $4.000, muy por debajo del precio del producto nacional, pero sin garantías de trazabilidad ni inocuidad.
Así también, Kutulas sostuvo que los 15 productores habilitados en Salta, que cumplen con los controles del Senasa y pagan impuestos, no pueden competir con estos precios y enfrentan el riesgo de cierre definitivo.

