miércoles 24 de julio de 2024
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Guerra Santa con olor a billetes | «Servidores» anónimos defendieron a María Livia de las denuncias de una carmelita salteña

Lo hicieron con una solicitada publicada en medios locales. Cargaron contra la monja que reveló “manipulaciones” en el Convento San Bernardo por parte de la mujer y su esposo, ambos a cargo del negocio de la Virgen del Cerro.

“Venimos soportando desde 1999, en silencio, comentarios, injurias, calumnias, mentiras, y todo tipo de ataques y ofensas hacia la Obra de la Santísima Virgen, la Sra. María Livia Galliano de Obeid, su esposo Carlos Daniel Obeid y servidores”, dice un extracto de la solicitada que fue publicada el domingo.

Los “servidores” son los encargados de hacer respetar el llamado “Instructor del Peregrino”. Un documento de 23 páginas con 6 capítulos, 25 artículos y 21 incisos en donde se establece lo permitido y lo no permitido al momento de las peregrinaciones al cerro y que incluye desde el uso que se harán de los testimonios sobre la experiencia religiosa que se experimentan allí, pasando por las normas del vestir y el ajuar de los peregrinos, hasta el respeto a las señalizaciones apostadas en el camino que serpenteando entre los cerros une la ciudad y el santuario.

Para quienes han investigado el caso, el tema de los servidores es más que curioso. “Nunca pudimos saber quiénes eran esos servidores. Probablemente leyendo los apellidos de esos ‘servidores’ nos encontremos con familias de mucho poder” declaró a este medio Franco Hessling, autor del libro “La Virgen del Cerro de Salta – Refundar el mito” que se publicó en 2019 a través de la Editorial Dunken.

Ello tal vez explique que la solicitada en cuestión no lleve la firma de esos “servidores” que se subordinan de manera absoluta a los designios de María Livia y su marido. En esa solicitada salieron al cruce de los dichos de una carmelita que habló de la “manipulación” que el matrimonio realiza en el monasterio y afirman que su objetivo es defender la “gran obra de nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen” y a Galliano y a su esposo. También admitieron que algunos “servidores” “se alejaron voluntariamente” y que entre esos hubo algunos que se expresaron “de manera embustera”.

Al referirse a María Livia y su esposo, la solicitada enfatiza que “Durante 34 años hemos sido testigo de la honradez, integridad, rectitud y transparencia de ambos”. No obstante, hay varias causas judiciales que atraviesan a la organización: denuncias de integrantes del convento (abril de 2022) al arzobispo y a otros tres religiosos por supuesta violencia de género y económica, algo que la iglesia oficial interpreta como una maniobra para mantener alejados a las autoridades eclesiásticas del convento en donde María Livia y su esposo tienen un enorme poder; “el otro proceso judicial abierto es una investigación sobre la economía del convento y su relación con la Fundación de la Virgen del Cerro, ya que los terrenos donde se sitúa la ermita están a nombre del San Bernardo”, resumió el diario La Nación; el tercer expediente es por la denuncia de presunta coacción; el cuarto es una denuncia que hacen la priora y la subpriora contra el abogado del Arzobispado, Eduardo Romani. Cargnello y la hermana de una de las religiosas que abandonó el convento por calumnias e injurias.

Los servidores sostienen que la carta de la monja María de San José está “plagada de fabulaciones y gravísimas acusaciones”. Ya hacia el final del escrito, los servidores que no firman pidieron que la carmelita “demuestre todas sus afirmaciones. Está cometiendo un delito contra la Obra y los servidores, además de poner en riesgo las almas”. Añaden que “en la presencia de Dios nunca hemos roto ninguna clausura” y reiteran el “respeto recíproco” entre la comunidad del convento, Galliano, su esposo y los “servidores”.

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