miércoles 21 de febrero de 2024
20.3 C
Salta

Dos policías imputados | Señalan irregularidades en la investigación de la muerte de un joven salteño

Se trata del caso de Estéfano Barrios, un joven de Salvador Mazza que supuestamente falleció tras «autolesionarse» cuando fue detenido por la policía.

Barrios murió a fines de abril. Según lo informado oficialmente, murió a causa de lesiones que se habría provocado él mismo en el cuello con un objeto cortante. Por el hecho, tanto el oficial subayudante Gabriel Alejandro Pereira y el sargento ayudante Mariel Miranda, quienes actuaron en su detención, están imputados en grado de coautoría.

En un primer momento, el fiscal penal Gonzalo Ariel Vega pidió la prisión preventiva para Pereyra y Miranda. Pero luego cambiaron la cautelar pidiendo su libertad. En este punto inician las irregularidades en la investigación. Así lo detalló el abogado defensor de la familia Barrios, Héctor José María Salomón, a El Tintero.

«Hasta el viernes pasado y por 3 semanas el fiscal le había pedido prisión preventiva y el juez lo había otorgado, sorpresivamente después de la audiencia testimonial de los médicos, el fiscal le pidió que se cambie la cautelar a los policías por algo más leve, qué es nada, y por ende pidió la libertad y el juez le otorgó», explicó el letrado.

Además detalló que «cuando ellos estuvieron libres, han sido ellos mismos quienes han ido supuestamente a cuidar la escena del crimen y no lo hicieron, cambiaron la escena del crimen y ellos mismos se dedicaron a preparar los posibles testigos, fueron a apretar a quienes tenían un videos cercano para que no lo entreguen, que digan que ya pasó el tiempo y se borraron. No es que estamos fundamentando lo que se nos antoja o porque de esa manera vamos a estar más tranquilo, estamos pidiendo que está recluido para garantizar la investigación».

Testimonio de los policías

Los uniformados señalaron que no conocían a Barrios. También explicaron que cuando intentaban detenerlo, tras una persecución, tropezó y comenzó a autolesionarse con un vidrio. El abogado Salomón detalló que esa era otra inconsistencia: «yo vi la lesión y casi que está degollado, la lesión arranca desde el óvulo de la oreja, hasta debajo de la pera y el mentón 16 cm, y en algunas partes con una profundidad de 3 cm, cortando aorta y carótida», explicó.

Luego señaló: «cuando declaran como testigos uno de los policías manifestó que no estaba esposado y el otro que si estaba esposado de una sola mano pero que después lo soltaron. Cuando el enfermero chofer de la ambulancia vino a declarar dijo que estaba esposado, y lo llevaron con vida esposado, y que murió en el trayecto esposado, que llegó al hospital esposado, murió esposado». También apuntó: «ni los médicos que hicieron la autopsia, ni nosotros hemos tenido la posibilidad de ver cuál fue la supuesta arma homicida porque nunca se nos enseñó y y lo hemos pedido. Queremos fotos, queremos verla, para saber si tiene huellas o elementos, porque no nos cierra».

La persecución y más dudas

El abogado también relató lo sucedido. El 26 de abril, alrededor de las 5.30, Barrios tuvo un primer encuentro con los policías imputados. Fue en el puente de ingreso a Salvador Mazza. Ahí «las cámaras del 911 habían detectado que había una persona con actitud sospechosa y fueron ellos a identificar», relató.

Luego Barios se dirigió hacia la estación de servicio YPF donde se quedó 40 minutos. Ahí, señaló el abogado, intentó tomar un remís. No pudo y decidió seguir a pie. «Cuando él estaba cerca de la plaza principal los policías lo paran, lo intentan increpar de nuevo y a él se lo ve desesperado por las cámaras y sale hacia la plaza», narró el letrado.

««Pereira el policía que para mí es el responsable principal se sube al móvil y lo siguen a Barrio otros 400 mts, es decir que corrió 700 mts escapando de la policía, lo cruzan y hay testigos, que son los gendarmes, porque estaba en el frente de la gendarmería que lo vieron pidiendo ayuda», argumentó.

Otras noticias