sábado 25 de mayo de 2024
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Salta

Cobro a extranjeros | Salta, laboratorio nacional para medidas antipáticas disfrazadas de justicia

El diario La Nación realizó una visita al hospital de Orán, donde se encontró con una realidad diferente a la de años anteriores. Los residentes bolivianos casi no asisten desde que se ordenó el arancelamiento. ¿Ahorro o falta de presupuesto?

Este domingo, el diario La Nación publicó un extenso artículo en el cual muestra cómo cambió la realidad de la salud salteña luego de que el gobierno de la provincia ordenara cobrar la atención a los extranjeros.

El cambio se percibe principalmente en la ciudad de Orán, donde se daba la mayor asistencia a extranjeros. En total, por mes se atendían 3300 pacientes de otros países en Salta. Tres mil iban a Orán.

Desde marzo, en toda la provincia se atienden sesenta personas por mes. En Orán hubo menos de diez personas. «El cambio que vimos en este mes no lo habíamos visto nunca», dijo Roberto Ruiz Huidobro, jefe de neurocirugía del hospital de Orán.

«Antes, por ejemplo en la terapia intensiva, de las doce camas que tenemos, ocho o nueve estaban ocupadas por bolivianos. Llegaban salteños y los teníamos que derivar a Salta Capital, o incluso teníamos que mover pacientes que todavía requerían cuidados intensivos, porque llegaban más pacientes graves. Sin hacer valoraciones subjetivas, una vida es una vida, tenemos que poder garantizar la atención de los salteños. Eso tiene que ser prioridad», siguió.

En el matutino porteño también opinó Hugo Rementería, el único cardiocirujano de Orán, quien relató que en Bolivia se decía «Si no tenés plata, andá a la Argentina que es gratis». «Pero no es gratis, son varios millones de pesos que paga la provincia y que son recursos que después faltan para atender a los salteños», aseguraba.

Los precios que se manejan en el hospital de Orán van desde los 9500 pesos para una ecografía mamaria hasta los 262 mil pesos por un parto, sin contar días de internación e insumos. Operaciones complejas pueden costar millones.

«La medida tiene defensores y detractores. Al igual que con la educación pública, muchas voces defienden que la gratuidad, no importa quién sea el destinatario, es un sello de identidad nacional», asegura el matutino, que muestra que lo que ocurre en Salta es estudiado para aplicarse en el resto del país, y de esa manera instala el debate: ¿Es justicia o sólo una medida fácil que responde a un clima de época de ultraderecha? ¿No sería mejor aumentar el presupuesto en Salud?

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