Golpeada, mordida y arrastrada | Brutal agresión contra una mujer wichí por un grupo de criollos en el norte salteño

El ataque ocurrió el 13 de mayo en Fortín Dragones mientras la víctima preparaba materiales para construir su vivienda en un lote cuya posesión le había sido concedida judicialmente. La Policía local no intervino durante la agresión.

Diana Ferreyra, integrante del pueblo wichí y vecina de Fortín Dragones, en el departamento salteño de San Martín, presentó denuncia el 14 de mayo contra Aldo Armando Abán, de 34 años, tres familiares de 17, 16 y 15 años y dos menores no identificadas, por los golpes de puño, patadas, mordidas y otras agresiones que sufrió el martes por la noche en un terreno ubicado en la calle José Domingo Vera, de esa localidad.

Según la denuncia, Ferreyra estaba en el terreno junto a su hermana Micaela cuando Abán y las cinco adolescentes, «junto con aproximadamente veinte personas de sexo masculino, ingresaron de manera brusca al sector de su terreno, comenzando a romper todo a su paso», incluyendo los materiales de construcción. Las adolescentes, según declaró la víctima, eran «enviadas y arengadas por Aldo Abán»: la mordieron en brazos y espalda, «la ahorcaron, le tiraron del cabello y una de ellas le propinó un rodillazo en la nuca». Luego fue «llevada a rastras hasta la camioneta marca Jeep, color bordó» en la que se movilizaba Abán, quien «le propinó una fuerte patada en la espalda y en el sector derecho de las costillas».

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Durante el ataque, el grupo que observaba hacía fogatas y festejaba cada agresión. Esas personas «constantemente proferían amenazas»: «Les vamos a quemar todo», mientras Abán repetía: «Yo soy de aquí y la Policía no me puede hacer nada». En los videos circulados en redes sociales, difundidos inicialmente por la docente wichí Rosa Rodríguez, se escuchan insultos racistas y gritos utilizados típicamente para arrear animales.

Ferreyra no pudo radicar la denuncia la noche del ataque porque se descompensó en el Destacamento policial de Dragones y debió ser trasladada en ambulancia al Hospital de Embarcación, donde quedó internada en observación hasta el miércoles por la noche, cuando recibió el alta, según informó a Salta/12 su madre, Marta Herrera. La médica wichí Tujuay Zamora, que también difundió los videos, calificó el hecho de «gravísimo» y precisó: «La patearon, le envolvieron un alambre al cuello y la arrastraron».

En su denuncia, Ferreyra señaló que horas antes del ataque Abán había cercado con alambre tejido y postes «un sector que no le corresponde» y la había amenazado con sacarla «a como diera lugar». La víctima aclaró que es «legítima propietaria del inmueble» —con autorización otorgada hace dos años por el juez de paz de Embarcación— y que durante ese período ahorró para comprar los materiales con los que planeaba construir. Ferreyra también hizo constar que «los agresores actuaron libremente, ejerciendo violencia de manera desmedida» y que la Policía de Dragones no se presentó hasta que fue convocada a través del Sistema 911, cuando el ataque ya había concluido.

Allegados a la familia Ferreyra vincularon el hecho con el siniestro vial ocurrido hace dos años en que murió Salomón Emanuel Arena, hijo de Diana, de seis años, en un accidente en el que el conductor habría estado drogado. «El chofer (Matías Iván ‘Puchín’ Arias) de ese camión estaba drogado, el chofer es pariente de toda esta gente que la agarró a ella», afirmó Marta Herrera, madre de la víctima. «A mí se me hace que por ahí viene un poco el conflicto», agregó, e insistió en que ese hecho quedó impune.

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