Las luces rojas se activaron tras conocerse el caso de un interno que debió ser trasladado de urgencia desde la Alcaidía General N°1 hacia el Hospital Arturo Oñativia en donde falleció.
Según indicó el medio El Camión de Germán Noticias, el fallecido padecía diabetes y su muerte habría sido consecuencia de una severa descompensación por falta de controles profesionales especializados. Las denuncias indican que el interno no recibía el seguimiento médico necesario para su enfermedad crónica, lo que desencadenó el fatal desenlace.
En paralelo, la alarma se encendió en la Unidad Carcelaria N°4 tras confirmarse un aparente nuevo caso positivo de tuberculosis en una de las internas. Ante el peligro de un rebrote, las autoridades penitenciarias ordenaron el aislamiento inmediato de la mujer para intentar frenar la cadena de contagios.
El medio citado resaltó que estos casos vuelven a hacer énfasis en las condiciones sanitarias en los contextos de encierro, con la eventual posibilidad de la propagación de enfermedades en la población carcelaria, en sus distintas unidades de detención.
Hace unos días el ministro de Salud Federico Mangione advirtió sobre un aumento de casos de tuberculosis tras implementar controles más estrictos. «Yo sigo convencido que el que busca, encuentra; empezamos a controlar y detectamos casos de tuberculosis», declaró sobre los hallazgos en la Alcaidía, al diario El Tribuno.
Mangione remarcó que la provincia registra actualmente entre 800 y 900 casos y que la enfermedad está muy vinculada a la mala alimentación, advirtiendo a su vez sobre la gravedad del tema señalando que «está en riesgo el resto de los internos y los empleados que luego vuelven a sus casas».

