El cacique de la Comunidad La Mora de La Unión (Rivadavia Banda Sur) busca resguardar de ese modo los postes de palo santo que extraen criollos y originarios de un monte de 160 hectáreas que forman parte del Lote Fiscal 26. Voces en contra.
Camilo Montoya es el cacique que propuso cercar esas 160 hectáreas para defender los palos santos que aún quedan en pie dentro del lote mencionado. Tema que terminó judicializado y con tensiones entre criollos e incluso entre comunidades. “El área en conflicto es depredada constantemente y ante ello fue que Montoya decidió alambrarla, contó Marcelo Acosta, también referente wichí de la zona”, precisó la sección local del diario Página 12.
Eduardo Gómez – subcacique de La Mora – agregó que dentro de la comunidad hay alambrados tendidos por dos familias criollas (Meriles y Novillo) señaladas por extraer madera de la zona de uso común. “Necesitamos una reserva para nosotros, para el futuro, para nuestros hijos”, pidió Gómez.
El palo santo es una especie que necesita entre 5 y 7 años para crecer que se usan para fincas e invernaderos de distintas zonas de Salta y Jujuy. En la zona de litigio, solo quedan “brotecitos” y muchos tocones de lo que alguna vez fue un árbol.
Mientras los camiones salen cargados de madera que se comercializan a través de guías falsas, la tensión entre las comunidades criollas e indígenas crece. El medio ya citado no descarta que el conflicto pueda derivar en estallidos como los que ocurrieran otras veces. En este marco Montoya decidió alambrar el monte y ya fue notificado por la fiscal penal de Pichanal para que cese “con las actividades de cercado/alambrado”.
En defensa del cacique, el abogado Juan Carlos Vera declaró que “la Fiscalía califica el cercado protector de la comunidad como una turbación cuando en realidad es un acto de legítima defensa para evitar la tala ilegal de palo santo”.
No obstante, también se supo que algunos integrantes de la Comunidad también impugnan la decisión del cacique. Hay quienes cuestionan que se quiera alambrar cuando las comunidades pelearon siempre contra los cercos; al tiempo que cuestionan que la decisión se tomara sin consultar a las autoridades de la comuna e incluso a otros que forman parte del Lote Fiscal 26.
A pesar de esas consideraciones, hay coincidencia en que la problemática consiste en la degradación progresiva del monte nativo. “Más aún cuando pese a que se intenta que los brotes de palo santo y las plantas nuevas crezcan, son talados aún jóvenes para convertirlos en trabillas para los alambrados de las fincas” destaca el medio ya citado.

