Las importaciones crecieron 94% en volumen mientras cierran jugueterías históricas en todo el país. La Cámara del sector alerta que el 60% de las máquinas de las fábricas están detenidas y reclama controles más estrictos en frontera.
La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) advirtió que el sector atraviesa «uno de los momentos más delicados de las últimas décadas», marcado por un aumento sin precedentes de las importaciones, la proliferación de productos inseguros y el cierre de comercios tradicionales. La entidad alertó sobre la situación a poco de iniciarse la temporada navideña, en un contexto que afecta a fabricantes, importadores y minoristas por igual.
Entre enero y octubre de 2025, las importaciones sumaron 91,3 millones de dólares FOB y 17,5 millones de kilos, con subas interanuales de 59,5% en valores y 94% en volumen. El 85,7% del valor y el 94,4% del volumen provienen de China. El presidente de la CAIJ, Matías Furió, indicó que el número de importadores pasó de 199 a 530 en un año, mientras el consumo sigue en baja. «Una avalancha sin precedentes», afirmó. El 52% del volumen corresponde a productos de menos de 3 dólares FOB por kilo, lo que refleja el ingreso masivo de artículos de muy bajo costo, algunos subvaluados.
La Cámara expresó preocupación por la oferta creciente de juguetes tipo «compra internacional» en plataformas de comercio electrónico, algunos con alertas de retiro en Estados Unidos. «Organismos de la región (como Brasil) detectaron juguetes con presencia de metales pesados y sustancias prohibidas, lo que refuerza la necesidad de controles más estrictos en frontera, regulaciones claras sobre la venta online y trazabilidad efectiva en la comercialización», señalaron desde la entidad. A esto se suma el contrabando, que representa el 30% del mercado y afecta a todo el país, con casos de bazares que viajan periódicamente a zonas fronterizas para abastecerse de mercadería ilegal.
La crisis se refleja en el cierre de jugueterías tradicionales en distintos puntos del país. Rossier, en Escobar, cerró en octubre de 2025 tras casi 40 años y continuará como tienda virtual. Halago’s, en Quilmes, y Lilián, en Trelew, con medio siglo de trayectoria, también bajaron sus persianas. Furió señaló que «la industria tiene 6 de cada 10 máquinas paradas sin producir» y remarcó que la reducción arancelaria del 15% no redujo los precios de los juguetes importados. Las fábricas toman crédito únicamente para pagar sueldos y aguinaldos, mientras las jugueterías operan con márgenes negativos ante aumentos de tarifas y la presión del canal online.
Según publicó Infonews, la CAIJ también destacó factores estructurales que agravan la situación: la tasa de fecundidad cayó de 2,4 a 1,4 hijos por mujer desde 2015, una reducción del 42% que disminuye la población infantil y la demanda potencial. La entidad presentó una serie de reclamos que incluyen fortalecer los controles en frontera, exigir marcado de conformidad en todas las publicaciones online, garantizar trazabilidad, controlar importaciones de bajo valor y subfacturadas, y asegurar competencia equitativa entre industria nacional e importadores formales.

