La libertad no avanza | El consumo en jaque por la falta de venta de electrodomésticos

Diversos referentes empresariales aseguran que ya impacta tanto sus costos internos como el financiamiento en tarjeta de crédito. Se reducen las cuotas sin interés, como también los márgenes y el nivel de facturación.

Al tiempo que el consumo masivo continua exhibiendo debilidades en su dinámica, la suba de costos internos y el financiamiento encarecido con tarjeta de crédito dificulta la venta y compra de bienes durables, el rubro que motoriza la recuperación del consumo agregado. Según advierten fuentes empresariales, la volatilidad en las tasas de interés podría agravar este panorama.

Particularmente, la venta de electrodomésticos busca sostenerse con promociones y líneas de crédito propias, pero referentes del sector aseguran que enfrentan caídas en facturación y márgenes mínimos. A su vez, la volatilidad en las tasas de interés podría encarecer tanto el financiamiento con tarjeta como la operatoria diaria de las empresas.

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El consumo de bienes durables atraviesa un escenario complejo. Si bien algunas cadenas sostienen el nivel de ventas en cantidades, la rentabilidad se ve erosionada. “El mercado está muy parado desde antes, y lo de las tasas no ayuda. Lo que se termina sacrificando es el margen”, admiten desde una de las principales cadenas del sector, y advierten que el financiamiento con tarjeta deja de ser un motor y se convierte en un peso compartido entre bancos y comercios.

La competencia también se intensificó: desde que se sumaron importadores al mercado, obligan a las grandes cadenas a ser “muy agresivas con precios, promociones y financiamiento con nuestras propias líneas de crédito”. Con eso, explican, las ventas se mantienen en unidades, pero en pesos “vienen bajando”.

Las estadísticas de facturación acompañan ese diagnóstico. Una empresa reconocida de electrodomésticos detalló que, tras un promedio mensual de $9.000 millones entre marzo y mayo, en junio bajaron a $7.800 millones, en julio a $7.500 millones y en agosto apenas si llegarán a $5.500 millones.

Este panorama podría profundizarse si la volatilidad en las tasas de interés, derivada del nuevo esquema de política monetaria, se traducen en un incremento de los costos internos y de financiamiento. En ese sentido, explicaron que actualmente el costo de mercadería vendida “debería estar en torno al 50%, pero hoy ronda el 75%”. “Eso te obliga a quemar stock para pagar sueldos, préstamos y cheques”, describió la fuente.

Así, la fuerte competencia y el aumento de costos termina por reducir la poca rentabilidad disponible: “Toda la rentabilidad que queda se la terminan llevando los bancos”, señaló un ejecutivo. Y agregó: “Está muy duro tomar fondos a esta tasa y soportar lo ya tomado. Nadie quiere stockearse porque los precios no se pueden sostener y el sell out cayó fuerte. Los clientes con pesos frescos prefieren hacer un plazo fijo antes que comprar mercadería que no saben si están pagando bien”.

La Federación Argentina del Comercio y Artefactos para el Hogar (FACA) también alerta sobre la situación, sobre todo en el interior del país. Su integrante del Consejo Directivo, Roberto Slobodianiuk, destacó que, aunque las estadísticas muestran cierta recuperación respecto a 2024, se trata de un rebote desde un piso muy bajo. “Es como comparar haber vendido tres heladeras y ahora cuatro: el crecimiento es del 30%, pero la realidad diaria no alcanza para sostener los negocios”, explicó.

Slobodianiuk subrayó que apenas un 13% o 14% de los consumidores aprovecha promociones y acceso al crédito, mientras que “el 80% restante prioriza alimentación, salud y educación, y deja los bienes durables para el final”.

El dirigente apuntó además a la dificultad que generan las altas tasas en el financiamiento con tarjeta de crédito: “Las pymes no tenemos los convenios que logran las grandes cadenas y las cuotas resultan cada vez menos atractivas para el consumidor, que teme endeudarse sin que la inflación licúe el costo. La bola de nieve de tarjetas y créditos es insostenible”.

También advirtió sobre la medida que habilita compras directas desde Tierra del Fuego con quita de impuestos: “Para el consumidor puede ser bueno, pero para el comercio pyme es un tiro en la línea de flotación. Si un vecino consigue un producto 30% más barato online, no nos compra y además queda la sensación de que lo estamos estafando”, asegura Slobodianiuk.

Fuente: Ámbito

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