El derrumbe se concentró casi por completo en las pequeñas y medianas empresas. Los grandes establecimientos, en cambio, apenas resintieron su estructura.
De los 629 empleadores que desaparecieron en Salta entre noviembre de 2023 y junio de 2026, 628 correspondían a firmas de hasta 500 trabajadores, un segmento que explica el 99,8% de la caída total. En esa franja, la cantidad de empleadores bajó de 9.004 a 8.376, una reducción del 7%.
El comportamiento fue distinto entre las empresas más grandes. Los establecimientos con más de 500 trabajadores pasaron de 37 a 36, es decir, perdieron un solo empleador en el mismo período.
La destrucción de empleo replicó esa asimetría. Las pymes de hasta 500 trabajadores eliminaron 10.640 puestos, el 72,5% de toda la caída laboral provincial, al reducir su plantel de 122.142 a 111.502 trabajadores, una baja del 8,7%.
Las grandes empresas, con más de 500 empleados, recortaron 4.040 puestos y pasaron de 133.763 a 129.723 trabajadores, una retracción del 3%, según publicó el relevamiento de CEPA basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, que solo contempla empleo registrado y no capta el eventual pase de trabajadores a la informalidad o el desempleo.
En conjunto, la provincia acumuló en 31 meses la pérdida de casi 15 mil puestos formales y la desaparición de más de 600 empleadores, con mayor incidencia en el agro, la construcción, el comercio y los servicios, en un contexto marcado por la caída del consumo y el aumento de costos que golpeó con más fuerza a las firmas de menor tamaño.

