domingo 25 de febrero de 2024
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Sobre el campo popular en Salta | “Tenemos que darnos el baño de humildad que reclamaba Cristina”

Como en elecciones pasadas, la izquierda y el progresismo nada pueden festejar. Uno de los candidatos del segundo sector, Daniel Escotorín, ensayó un análisis de lo que sucede en ese sector más allá de los resultados parciales de cada expresión.

“Nosotros no podemos estar ni contentos ni conformes. Creo que tampoco el resto del espacio del campo popular. No podemos estar tranquilos frente a esta dispersión que tuvimos en las elecciones, pero también frente a los números”, comenzó diciendo el candidato a gobernador de Unidad Popular tras los resultados de las elecciones del pasado domingo.

Fue en el programa CUARTO OSCURO que se emite por FM La Cuerda (104.5) en donde además de reseñar las ventajas inocultables con el que corren los oficialismos, también se habló de la atomización del espacio en varias candidaturas y de cómo ello provoca que los votos de cada expresión deviene en participación electoral casi testimonial.

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“También es ingenuo decir que si sumas este, más este, más este da tanto. En política uno más uno no siempre es dos. En cualquier caso, en un escenario de dispersión o en un escenario de confluencia creo que los números no hubieran cambiado demasiado. En relación a elecciones anteriores se ve una caída muy fuerte de algunos sectores que habían hecho buenas elecciones, aunque siempre suele suceder esto en los comicios intermedios-legislativos. La caída de votos en estas generales marca que hay una carencia de representación, de construcción y de discurso en cuánto a qué es lo que le está mostrando a la sociedad”, manifestó el dirigente.

A la hora de comparar lo nacional popular con la izquierda, el historiador consideró que mientras ellos deben consolidarse como alternativa el trotskismo salteño ya experimentó esa posibilidad y la malgasto. Consultado si los problemas de comunicación de ese tipo de discursos y la sociedad a la que quiere representar obedecen a marcos y coordenadas teóricas que ya no funcionan como hace 50 años, el también historiador no descartó la posibilidad.

“Ese es un proceso de adaptación. Por supuesto que hay que entender las demandas y eso lo marcábamos en la campaña electoral: cuando vos tenés estos niveles de desigualdad, tenes una sociedad demasiado ocupada en la supervivencia y por lo tanto es bastante complicado que se pueda pensar una perspectiva de identidades políticas. Esto tiene que ver con cuestiones objetivas sobre a dónde hemos llegado con este modelo político y económico. Ahí es donde el aparato, los recursos del Estado logran que una gestión que es bastante pobre haya tenido la capacidad de amontonar un montón de expresiones políticas disimiles, pero con un objetivo común que es ocupar las distintas instancias del Estado sin ningún elemento ideológico que los contenga. Ese pragmatismo es lo que hoy ha ganado. Tampoco podemos ser funcionales a esa situación cuando sabemos que frente a lo que está por delante no genera ninguna solución efectiva para lo que es hoy el cuadro social de nuestra provincia”, remarcó.

Puesto a opinar si el amplio sector del progresismo y de la izquierda carece de competencias para ir construyendo musculatura política que le permita protagonizar buenas elecciones y adquirir fuerza como para imponer sus buenas razones a lo conservador, Escotorín manifestó que “hay una parte de eso. No es que no se sepa hacer política, sino que, al estar del otro lado del mostrador, al ser fuerzas no dirigentes, se genera una serie de dificultades en torno al cómo construir. En las últimas cuatro elecciones hubo un conjunto de espacios con los cuales siempre estuvimos más o menos cerca o juntos, aunque finalmente terminamos jugando en función de subordinarnos a una fuerza mayor que después termina haciendo desastres en los acuerdos políticos. Entonces, es volver a tallar y dar. Es una dificultad que tenemos y estas elecciones han mostrado otra vez esa crisis. Cuando vos vez los resultados del Frente ´Avancemos´ y de allí para abajo todos, si tenemos que darnos ese baño de humildad que reclamaba Cristina. Estamos yendo para atrás. Tengamos ese gesto de entender cómo hacemos para construir por lo menos en el mediano plazo y no estar pensando siempre en el instrumentalismo del corto plazo”, reflexionó.

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