“Se prometió institucionalidad, se practica manipulación” | Zapata cargó contra la Ley de Lemas en Salta

El proyecto que habilitaría que los votos de los candidatos de un mismo frente se computen al más votado de ese espacio se tratará mañana. El referente de La Libertad Avanza enfatizó que el oficialismo “todavía está a tiempo de frenar”.

Ese es el título de una columna rubricada por Carlos Zapata y publicada por el diario El Tribuno hoy. La misma tiene como objeto impugnar la iniciativa parlamentaria del oficialismo que reforma la ley electoral echando mano a un mecanismo semejante a la llamada Ley de Lemas que fue eliminada en la provincia hace muchos años. La misma permitía que todos los votos de los candidatos de un frente electoral con menos sufragios que el primero se computen a éste último.

“Un sistema diseñado para distorsionar la voluntad popular y garantizar que las estructuras de abajo terminen tributando al poder de arriba. Cambian los detalles. La lógica es la misma”, denunció Zapata en la citada columna. “No hay ingenuidad posible. Es el método de siempre: avanzar con una maniobra, medir el costo político y retroceder lo justo para hacer pasar lo importante. Una trapisonda más porque el que es tramposo no deja de serlo: se adapta”, agregó.

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Para Carlos Zapata el objetivo del oficialismo es condicionar a quienes hoy representan una alternativa real. “El diseño del sistema apunta directamente a neutralizar la competencia de fuerzas emergentes como La Libertad Avanza, ante el temor concreto de que vuelva a imponerse en las urnas”, sentenció.

Tras reivindicar el rumbo del gobierno nacional, el legislador aseguró que el gobierno provincial pretende cambiar las reglas de juego y no ser cuestionado. Zapata también impugnó el fundamento oficialista sobre la falta de recursos. “Desdoblar elecciones encarece el proceso. Sostener un sistema de voto electrónico multimillonario y siempre sospechado también. No es necesidad. Es conveniencia” destaco, para luego agregar que se busca más de lo mismo: concentrar poder, debilitar los controles, colonizar organismos que deberían ser independientes e intervenir en la vida interna de los partidos políticos.

“Se prometió institucionalidad. Se practica manipulación. Se habló de modernización. Se ejecuta atraso. Se invoca la democracia mientras se la vacía por dentro. La Ley de Lemas, la llamen como la llamen, no es un detalle técnico. Es un síntoma. El síntoma de un proyecto que prioriza conservar el poder antes que respetar reglas claras. Todavía están a tiempo de frenar porque gobernar no es garantizarse resultados. Es aceptar límites. Y en una república, perder limpiamente vale infinitamente más que ganar con trampas”, concluye el escrito.

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