Nación acelera la concesión de más de 9.000 kilómetros de rutas mientras la infraestructura vial se deteriora por falta de mantenimiento e inversión. Un relevamiento de la Federación del Personal de Vialidad Nacional advierte sobre el estado crítico de la red y sus consecuencias para la seguridad y el transporte.
Más del 70% de las rutas nacionales se encuentra en estado regular o malo como resultado del deterioro acumulado, la falta de mantenimiento y la paralización de las inversiones en infraestructura vial. El relevamiento elaborado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) señala que las mediciones oficiales sobre el estado de los pavimentos no se actualizan desde hace más de dos años, lo que indica que el escenario podría ser aún más crítico.
El deterioro de la red vial incrementa los costos de circulación y transporte, reduce la velocidad promedio, aumenta la congestión y eleva el riesgo de siniestros. Según estiman los especialistas, por cada peso que no se invierte en mantenimiento oportuno, serán necesarios entre tres y cinco veces más recursos para reconstruir los pavimentos deteriorados.
En paralelo, el Gobierno avanza con un plan de concesión de corredores estratégicos que contempla transferir a empresas privadas más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales en distintas etapas. Como señaló FEPEVINA en su informe, el esquema implica un cambio de modelo en la administración de la red vial argentina mientras se profundiza el ajuste sobre la Dirección Nacional de Vialidad.
Los pliegos de licitación revelan que la inversión privada contará con respaldo estatal. Las empresas adjudicatarias podrán acceder a financiamiento del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) con créditos a tasa del 2% y período de gracia de dos años, durante el cual ya estarán habilitadas para cobrar peajes. Además, recibirán garantías del Fondo de Garantías Argentino (FOGAR), otro instrumento estatal que cubrirá parte del riesgo empresarial.
La primera etapa ya permitió concesionar 741 kilómetros correspondientes a la Autovía del Mercosur y la conexión Rosario-Victoria, mientras que una segunda incorporó otros 1.871 kilómetros. Una tercera licitación prevé sumar más de 3.200 kilómetros adicionales en rutas de alto impacto para el transporte de cargas y el comercio exterior, como las nacionales 3, 5, 7, 8, 9, 11, 12, 16, 18, 33, 34 y 35.
La estructura operativa de la Dirección Nacional de Vialidad registró un fuerte retroceso desde marzo de 2024. La planta de personal pasó de 5.540 trabajadores en diciembre de 2023 a 4.340 en la actualidad, con reducciones especialmente en ingenieros, laboratoristas, topógrafos, mecánicos y maquinistas. Las proyecciones indican que podría descender hasta 3.800 agentes si continúan las desvinculaciones previstas.
Al cierre del primer semestre de 2026, solo se devengó el 33,6% del presupuesto asignado a Vialidad Nacional y apenas el 27,5% fue efectivamente pagado. Los programas de obras de seguridad vial y mantenimiento de puentes y alcantarillas registraron 0% de ejecución, lo que dejó sin utilizar dos de cada tres pesos previstos para infraestructura.

