El Índice de Precios al Consumidor fue del 2,5% y registró un incremento por tercer mes consecutivo. El alza en la carne y los servicios públicos tuvo un impacto directo en el valor de la canasta básica alimentaria, que escaló 4,1%.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de noviembre fue del 2,5%. Este dato representa la tasa mensual más elevada desde abril y marca una aceleración por tercer mes seguido. La variación interanual se posicionó en el 31,4%, mientras que la acumulada en lo que va del año alcanza el 27,9%.
Los rubros que lideraron los aumentos fueron vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un 3,4%, seguido por transporte (3%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (2,8%). Dentro de este último sector, el incremento en los precios de la carne y las frutas tuvo un peso determinante. La inflación núcleo, que excluye precios estacionales y regulados, se ubicó en 2,3%.
El fuerte avance de los alimentos impactó de lleno en la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determinó una suba récord del 4,1% desde marzo. Una familia tipo necesitó $566.364,43 para no ser considerada indigente. Al respecto, la economista María Castiglioni, de C&T Asociados, señaló: «El punto más negativo de este dato es que después de mucho tiempo el aumento del precio de algunos alimentos sensibles como las frutas, la carne y aceites, que tienen un impacto directo en el costo de la canasta básica, que saltó un 4,1% y que tiene un impacto directo en la indigencia».
Según información publicada por el medio Ámbito, las consultoras prevén para diciembre una inflación en torno al 2,3%, aunque con riesgos al alza. Federico Filippini, de Adcap Grupo Financiero, proyectó esa cifra «con riesgos sesgados al alza por incrementos en precios regulados y alimentos». Desde EcoGo, la economista Rocío Bisang coincidió en la estimación y añadió que la dinámica se explica por el aumento estacional del consumo y por las subas en transporte y combustibles.

