Cintia Gimena Burgos está imputada por el delito de homicidio calificado por la relación de pareja en perjuicio de Exequiel Roberto Guanca (19). El hecho ocurrió el 22 de marzo de este año en Rosario de Lerma.
En la Sala I del Tribunal de Juicio se desarrolló hoy la audiencia de alegatos en la causa seguida contra Cintia Gimena Burgos. La fiscalía mantuvo la calificación y solicitó para la imputada –con adhesión de la querella- la pena de prisión perpetua. La defensa, en tanto, pidió la absolución de Burgos o que, subsidiariamente, se la condene por legítima defensa o exceso de legítima defensa. El juicio continuará mañana, desde las 8.30, con las últimas palabras de la imputada y las eventuales réplicas y dúplicas. Seguidamente, el tribunal dará a conocer el veredicto.
La investigación comenzó a las 7.20 del 22 de marzo de 2023, cuando una enfermera del Hospital de Rosario de Lerma dio aviso a la policía sobre el ingreso de un joven sin signos vitales, con herida punzocortante en la zona del tórax. Los principales testigos dijeron que la imputada y la víctima eran pareja y que tenían una relación conflictiva que incluían agresiones físicas y manifestaron que el joven tenía problemas de adicción.
La noche del hecho, antes de las 5 de la madrugada, el hermano de la víctima escuchó que Exequiel se quejaba. “No dejaban dormir, por eso me levanté y fui a su pieza. Pregunté qué pasaba. Cintia me dijo que nada, que estaba todo bien”, relató. El testigo dijo que él no entró a la habitación pero alcanzó a ver, a través de la cortina transparente, que su hermano estaba acostado en la cama, boca abajo. Como Exequiel se drogaba –manifestó- pensó que estaba bajo los efectos de alguna sustancia.
La madre del joven contó que esa noche su hijo mayor la despertó para avisarle que Exequiel se quejaba y le pidió que fuera a verlo. Ella lo hizo, eran como las 5.30. Se dirigió al cuarto del fondo, donde estaba su hijo con la acusada. Abrió la cortina. Él estaba en el suelo, de costado. Le preguntó a Cintia qué le pasaba y ella le dijo: “No quiere dormir, está loco”. Le pidió que lo levante, que lo ponga en la cama y luego se retiró.
Como a las 7, su nieta fue a hablarla nuevamente porque Exequiel seguía gritando y quejándose. Fue de nuevo al fondo. Cuando se acercó la imputada apagó la luz. La testigo señaló que su hijo estaba atravesado en la cama, lo tocó y estaba frío. Le dijo a la imputada que lo tape, que lo abrigue, que lo lleve al hospital. Ella le respondió que no tenía dinero para el remís.
La madre del damnificado fue a su habitación, sacó plata y un pantalón largo para que le ponga. Llamaron un remís y Burgos sacó al joven de la pieza, arrastrándolo. En un momento se cayeron al piso, antes de abordar el auto. La madre del joven relató que luego fue al cuarto de su hijo para sacar la ropa de la cama y entonces advirtieron que había prendas con sangre. La testigo aseguró que la imputada no le dijo en ningún momento que su hijo estaba herido.