La mujer reveló el usuario que el acusado utilizaba en la aplicación de mensajería para contactar compradores. Un agente encubierto confirmó la venta de estupefacientes mediante compras simuladas en una plazoleta de Santa Ana I.
Un tribunal condenó a un hombre a cuatro años de prisión efectiva más multa por comercializar drogas en el barrio Santa Ana I. La investigación comenzó cuando una vecina denunció que el acusado vendía sustancias prohibidas a su hijo y aportó el nombre de usuario de Telegram que utilizaba para contactar clientes.
El Grupo de Drogas 3B de la policía rastreó las redes sociales e identificó el grupo y el perfil que el imputado usaba para ofrecer estupefacientes. Los investigadores ubicaron el punto de venta en una plazoleta sobre avenida Perón y la vivienda del sujeto en barrio 2 de Abril.
Las autoridades desplegaron un agente encubierto que realizó varias compras simuladas de drogas para verificar la actividad ilegal, lo que permitió reunir pruebas suficientes para llevar el caso a juicio.
El juez Martín Fernando Pérez presidió el procedimiento abreviado del Plan de Oralidad, informó la prensa del Poder Judicial. El tribunal declaró al acusado autor de comercialización de sustancias estupefacientes y aplicó la condena de prisión efectiva junto con una sanción económica.

