El hecho ocurrió en la comisaría 50 de Joaquín V. González. Antonio Cuellar de 52 años había sido detenido por el supuesto abuso de una nena. Fue golpeado antes y mientas lo detenían. También por presos de la comisaría en la que lo alojaron.
Cuellar falleció mientras se encontraba bajo custodia policial en la comisaría mencionada. Era un vendedor ambulante de la zona que residía en el barrio Francisco Arias. A fines del mes de enero fue acusado de abusar de una niña que vendía pan, lo que desencadenó una serie de hechos violentos. Cuellar fue agredido por sus vecinos antes de su detención y durante su detención por policías, pero la investigación también determino que fue golpeado por otros reos en la comisaría en donde fue alojado.
Familiares de Cuellar se movilizaron ayer a la fiscalía y el Juzgado de Garantías de esa ciudad y luego marcharon hacia la dependencia policial. Ramona Cuellar, hermana de la víctima, fue recibida por el juez de Garantías Héctor Sebastián Guzmán, quien había ordenado que su hermano fuera trasladado al puesto policial de Piquete Cabado; aunque la orden no fue cumplida.
“No lo llevaron. Yo estuve en la comisaría hasta las 14.15. Le dejé el bolso con comida” declaro la mujer a la sección local del diario Página 12 y agregó que el personal policial le dijo que trasladarían a su hermano a Piquete Cabado, cosa que finalmente no ocurrió. “A mi hermano los policías lo entregaron. Ellos son culpables porque ellos le pegaron, porque hay testigos de que mi hermano cuando entró al calabozo ya entró agarrándose las costillas, rengueando de dolor. Y no esperaron ni siquiera a que llegara bien a ese chiquero y lo agarraron los presos, lo metieron al baño y lo mataron a palos. Mi hermano gritaba, pedía ayuda. ¿Cómo es posible que nadie lo haya escuchado? Cuando ahí está la celda cerca de la oficina, todos ellos están ahí”, agregó.

