La media nacional de trabajadores en estas condiciones del país es del 42%. La precariedad impacta directamente en los haberes y el acceso a derechos básicos como la seguridad social. Son datos actualizados al año 2024.
Sobre un total de 21,1 millones de personas ocupadas, 8,8 millones trabajan sin estar registradas en nuestro país. De ese casi 9 millones de personas ocupadas, 5,5 millones son asalariadas sin aportes y 3,3 millones son trabajadores independientes no inscriptos en monotributo o autónomos.
Son los datos difundidos por Argendata, un organismo que analiza la informalidad en nuestro país. “Entre los rubros con mayor informalidad se destacan el agro, la gastronomía, el servicio doméstico y la construcción, donde la proporción supera el 60%; mientras que en actividades como petróleo, minería o finanzas es prácticamente inexistente, por debajo del 15%” destaca el informe analizado por Ámbito Financiero, que agrega que la informalidad en el sector público es de las más baja con menos del 10%, mientras que en el sector privado es de casi el 50%.
Las provincias del Norte Grande concentran los mayores niveles de informalidad asalariada según los datos actualizados al 2024. “En Salta, Santiago del Estero y Tucumán, más de la mitad de los trabajadores no posee aportes”, destaca el reporte. El cuadro que acompaña al informe precisa los porcentajes: Salta encabeza el índice con el 53%; Santiago con el 51,1; y Tucumán con el 50,2.
Por el contrario, las provincias patagónicas y la Ciudad de Buenos Aires registran los menores niveles de informalidad: en Tierra del Fuego (14,3%), Santa Cruz (19,4%); Chubut (22,4%); Neuquén (22,9%); y CABA (26,8%).
“La desigualdad entre las diferentes provincias se vincula al desarrollo económico y la estructura productiva de cada una. Las del norte además de tener un bajo PBI per cápita, poseen pocas empresas por habitante y una alta concentración en actividades como el agro, mientras que las patagónicas tienen fuerte presencia de grandes industrias que emplean de manera formal y exigen lo mismo a sus proveedores”, destaca el informe.
La informalidad asalariada en Argentina es hoy más alta que hace 40 años: en 1986 era del 27% y creció hasta casi un 50% en 2003, aunque luego de la recuperación económica y el fortalecimiento de las instituciones laborales, bajó hasta el 32% en 2015. Sin embargo, desde ese año comenzó una curva ascendente y actualmente ronda el 36%.
El repunte de la informalidad laboral se explica principalmente por el estancamiento económico: el empleo asalariado formal casi no creció desde 2011, mientras que el empleo informal y los trabajos no asalariados se expandieron incluso en contextos de crisis. Un dato que se destaca en esta dinámica es que por cada 1% que crece el PBI, el empleo formal en empresas sube un 0,7% (unos 50.000 puestos).

