lunes 15 de abril de 2024
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HUMOR | “No al aborto, coja por el orto”, la radical campaña pro-vida que no fue

Conversamos con el gestor de ésta y otras ideas en contra de la legalización del aborto. Sus propuestas publicitarias eran tan extremas que lo terminaron echando: “Son todos nazis, pero no se hacen cargo”, argumentó.

Aroldo Andrés Epifanio de Dios Gómez es artista gráfico, creativo y experto en marketing. Egresó hace ya varios años de la Universidad Austral, Latina, Taxativa y Conservadora de Chascomús (Un.A.L.Ta.Con.Cha) y estuvo a punto de convertirse en el principal ideólogo publicitario detrás de la campaña pro-vida a nivel nacional, pero según nos relata “pasó lo mismo que con nuestro Señor Jesucristo, para cuya llegada nadie estaba preparado. Y cuando nos mostró la verdad, lo crucificaron, Bueno, cuando yo les marqué el camino de la luz, me rajaron”.

Convenimos un encuentro con Epifanio de Dios en una de las tantas iglesias del casco céntrico salteño, ahí nos recibió rezando un rosario mientras retuiteaba insultos agravantes y compartía memes contra la legalización del aborto, porque según asegura, a pesar de haber sido relegado de la campaña nacional pro-vida, aún sigue firme en sus convicciones: “Del polvo venimos, y hacia el polvo vamos, lo dicen las sagradas escrituras. Y si las interpretamos bien, esa frase está a favor de la vida, porque en ella se reconoce a partir del polvo es que ya somos seres humanos, y como tales merecemos vivir”.

Nuestro entrevistado reconoce que él fue uno de los primeros artífices de la campaña nacional que lucha contra la otra campaña nacional: “Lo del bebito se me ocurrió a mí, pero como siempre pasa, me robaron la idea. Lo del bebito gigante que sacaron a pasear en la marcha de Buenos Aires, era una idea mía, pero en realidad yo lo había pensado como un globo aerostático, o más como un zepelín que girara por el cielo porteño, casi en contacto con Dios, para así recordarnos a todos la magia de la vida. Incluso les propuse hacer una versión rockera, moderna, que llegue a las más jóvenes, con el jingle de campaña basado en la canción JiJiJi, para así llegar a las masas desfavorecidas que al escuchar un mensaje a favor de la vida, pero con música de su ídolo Solari, nos haría más fácil la entrada en ese mercado. Ahí comenzaron a dudar de mis propuestas, e incluso las tildaron de racistas, cosa que es una locura, porque yo no tengo la culpa que los negros y negras escuchen Los Redondos. Yo sólo me remito a las estadísticas: 4 de cada 10 pobres aborta, y 6 de cada 10 abortos, es porque escuchan la música del Indio Solari”.

Entre las propuestas que además nos enumera el publicista, está una marcha cuádruple que llegaría desde los extremos del país, cada una llevando un fragmento de feto gigante que se ensamblaría en Buenos Aires: “La idea era básicamente que desde los 4 puntos cardinales llegara por ejemplo del norte la cabeza, del sur el cuerpo, del oeste un brazo y una pierna, y desde el este el resto. Como para dar la idea de que nosotros vamos en retroceso, regresamos al niño desmembrado hacia su estado completo, como debe ser. Y una vez que estaba completo lo regresábamos al vientre de su madre. El problema ahí fue la logística. Porque se hacía complicado conseguir un útero lo suficientemente grande como para que entrara ahí el niño ensamblado”, asegura Epifanio de Dios.

Como suele suceder con los adelantados, su mensaje es siempre malinterpretado, o al menos lo es en el momento en el que se lo emite, porque luego, la historia nos ha demostrado que no estaban tan lejos de la verdad. Eso es lo que nos intenta explicar nuestro entrevistado, entre algunas recurrencias bíblicas que no repetiremos para no extender demasiado la nota, pero sí damos espacio a la vertiente escritural de Aroldo Andrés, quien reconoce que además fue el ideólogo de varias frases polémicas que por “su alto contenido poético, además de giros efectistas nunca entendidos, no fueron parte de la campaña, al menos no en su totalidad, porque las recortaron. Entonces lo que en un principio era ‘Sí a la vida, no al aborto, señora, coja por el orto’, terminó siendo utilizada en unos chalecos blancos que argumentan sin énfasis ni retruque ‘Sí a la vida, no al aborto’. Esta gente no entiende nada de marketing, hermano. Es así”, asegura, casi al borde del colapso, y luego agrega: “Lo mismo pasó con eso de ‘Salvemos las dos vidas’, es una versión light de lo que propuse como ‘Salvemos las dos vidas, pero luego a los 16 si salen chorros, los metemos a todos en cana’. Tampoco me la aceptaron porque les parecía que era muy directa. Pero yo me puse firme, les dije que ahora no estamos para menos. Esa fue la última vez que trabajé con Blandura Vecinal, porque esos son unos blandos, se las dan de patriotas, pero al momento de bancar la lucha contra los que luchan contra nuestra lucha, entonces se cagan en las patas. Y luego me dicen nazi a mí. Estamos todos locos. Ahora se la pasan marchando con frases de mierda, con el perdón del Señor, que no tienen nada de gancho” finalizó.

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