miércoles 28 de febrero de 2024
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Francisco Gómez Paz: el salteño que diseñó una silla que ganó el mayor premio del mundo en la materia

La silla Eutopía fue la ganadora del premio Compasso d’Oro. No lleva clavos ni tornillos, pesa 1800 gramos y soporta más de 100 kilos.

«Es la primera vez que una pieza diseñada, producida y fabricada por una empresa Argentina gana este reconocimiento», destacó el Ministerio de Desarrollo Productivo de la nación que destacó lo siguiente: la silla de Francisco Gómez Paz reconoce antecedentes que ubicaron al diseño argentino en el primer nivel mundial. La más conocida es el BKF, realizado por el arquitecto Jorge Ferrari Hardoy.

“La estructura está formada por cuatro planos de multilaminado que se intersectan en un robusto encastre a cruz, que a la altura del asiento se separan nuevamente en diferentes planos que trabajan en sincronía, cada uno en su sentido de fuerza, para soportar el asiento y los apoya brazos. Pequeñas invenciones de encastre y encolado le permiten ser montada sin la necesidad de un sólo clavo o tornillo. Esto me ha permitido realizar una silla de madera extremamente resistente que tiene un sorprendente peso de 1.800 gramos, capaz de superar pruebas de resistencia con cargas de 100 kilos y más de 23.000 ciclos. La madera usada para el cuerpo de la silla es Paulownia, un material redescubierto recientemente, que posee sorprendentes cualidades de resistencia, liviandad y sustentabilidad; además de provenir de uno de los árboles con mayor capacidad de absorción de agentes contaminantes del mundo”, contó Gómez Paz a Página/12 en agosto de 2018.

Municipalidad de Salta

En ese diálogo agregó: “Siempre me fascinó estar a la vanguardia, saber cuáles serían nuestros límites futuros, lo que vendría. Pero nunca imaginé que algunos de ellos como la impresión 3D, me permitirían volver a mis raíces. Por eso apodé a este proyecto Eutopía. Porque tomo la cuarta revolución industrial (la 4.0), la del movimiento Maker y la combino con mi visión de un diseño, para lograr una silla que no es ni industrial, ni artesanal, desde el diseñador al cliente, saltando a la industria o haciendo que las cosas sean posibles, que es lo que se necesita al Sur del mundo. No es una utopía, sino un ideal posible”, detalla.

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