El primer mes del año culminó con catorce fallecidos, seis más que los registrados en igual mes del año pasado. Especialistas ya computan entre las causas el aumento del número de motos y su uso laboral intensivo en distintas plataformas.
Los datos vuelven a colocar la seguridad vial en el centro de la preocupación pública. Conviene recordar que el año pasado había sido presentado por las autoridades viales como un año positivo: las 130 muertes registradas suponían una baja de casi el 50% respecto al 2015 (264) y ello se atribuía a las políticas de control, campañas de concientización y la vigencia del alcohol cero.
Ahora mientras algunos sectores comienzan a impugnar la política de “alcohol cero”, el desglose de las víctimas de enero del 2026 desliza a algunos especialistas a advertir que entre las causas de los siniestros deben computarse el crecimiento del parque de motocicletas, su uso laboral intensivo en distintas plataformas, la vulnerabilidad física del conductor y el incumplimiento de normas básicas como el uso de casco, la velocidad o la conducción imprudente.
De las 14 muertes registradas el mes anterior, 8 correspondieron a motociclistas, 4 a ocupantes de camionetas o utilitarios, 1 a un automovilista y 1 a un peatón. En 2025 el fenómeno fue aún más marcado, dado que más del 62% de las víctimas fatales viajaban en moto.

