Según un informe elaborado por la Fundación Mediterránea, el incremento de las cotizaciones internacionales del petróleo, el gas y sus derivados impactó de forma dispar en las distintas regiones del país. Aquí los detalles.
Según el informe, la persistencia del riesgo de escalada geográfica y el daño ocasionado en la infraestructura energética de los países productores de petróleo han consolidado nuevos valores mínimos en los precios de estos commodities, situándolos muy por encima de los registros previos al inicio de las hostilidades.
Gerardo Alonso Schwarz, autor del análisis, subrayó, entre otras cosas, que el impacto en cada nación se magnifica o atenúa según la demanda interna y la capacidad de producción local. En ese marco, nuestro país está mejor posicionado que otros por haberse transformado en exportador de petróleo.
“Los datos procesados durante el primer trimestre de este año revelan que, mientras el petróleo aumentó un 55% a nivel internacional, el gasoil en el mercado argentino registró un incremento del 31%. Esta diferencia de 24 puntos porcentuales sugiere una capacidad de amortiguación parcial frente a la crisis externa”, destaca el informe. Una situación similar se presenta en el mercado del gas y de los insumos agroindustriales. En Europa se registraron subas del 52%, mientras que en la Argentina el ajuste fue del 27%. “Schwarz sostiene que, aunque la suba global de precios genera suba de costos en todo el mundo, claramente en Argentina el impacto es significativamente menor en base al descalce de precios locales con los internacionales”.
Pero esa ventaja relativa no se distribuye de manera uniforme en todo el país, lo que genera un mapa de ganadores y perdedores según el perfil productivo de cada región. Por ejemplo, el incremento en el precio del petróleo y la suba en el valor de las exportaciones y de las regalías beneficia principalmente a la provincia de Neuquén. En un segundo escalafón se ubica Chubut, mientras que un tercer grupo de beneficiarios directos está integrado por las provincias de Santa Cruz, Mendoza y Río Negro. En lo que respecta al gas natural, los beneficios derivados de los mayores precios y el aumento de la actividad extractiva se concentran de manera casi exclusiva en Neuquén.
Esta mejora sustancial en las provincias energéticas tiene su contrapartida en el resto del país, en tanto el “aumento del precio del gasoil afecta la rentabilidad de las principales actividades agropecuarias”. Esta situación afecta de manera primordial a las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, donde el uso de este combustible es intensivo para las labores agrícolas de siembra y cosecha.
Esa variable más la relacionada con el incremento en los costos logísticos afecta con mayor gravedad a aquellas provincias como Salta que se dedican a la producción primaria y forman parte de regiones alejadas de los principales centros portuarios y que carecen de alternativas de transporte eficientes, como el sistema ferroviario. Bajo esta lógica, las provincias del NOA y NEA más las patagónicas son las que enfrentan los mayores desafíos para mantener la competitividad de sus productos debido a las distancias geográficas.

