El crimen ocurrido en Campo Quijano trajo el recuerdo de otro de 2017. ¿Las razones? Las víctimas eran de la misma familia.
En las últimas horas se conoció el femicidio de Natalia Cruz, una mujer de 37 años oriunda de Campo Quijano. El dato recordó otro hecho similar, de 2017: el femicidio de Amira Albana Vázquez, de 17 años. Las dos eran hermanas.
Según informó El Tribuno, Vázquez fue asesinada en diciembre de 2017 en el baño precario de las canchas del barrio San Jorge, en un caso que la Justicia investigó como femicidio seguido de suicidio. Fue asesinada a golpes por su novio ecuatoriano, Edgardo Córdova, quien luego se colgó en el mismo lugar. Su hermana Natalia estuvo en el lugar donde descubrieron el cuerpo.
Ahora, todo se repitió. En el mediodía del martes, Natalia llamó a su hermana Belén para pedirle que le comprara una pastilla porque sufría un fuerte dolor de cabeza. Cuando Belén llegó al domicilio nadie respondió. Intentó comunicarse reiteradas veces sin éxito y regresó a su casa, pero la preocupación creció. Horas más tarde volvió al lugar y allí se encontró con la pareja de su hermana, Orlando Serapio, visiblemente alterado.
El matutino agregó que de acuerdo al testimonio familiar, el hombre le dijo: “No sé dónde está esa, capaz que se fue por ahí”. La situación generó alarma inmediata. Belén avisó a otra hermana y ambas regresaron a la vivienda. En ese momento, Serapio salió del inmueble, se cruzó con ellas, gritó algunas palabras y se retiró rápidamente en su vehículo. Ante el nerviosismo y la falta de respuesta de Natalia, las hermanas se comunicaron con su madre, Irene Martínez, mientras intentaban pedir ayuda médica y policial.
Sin poder ingresar por el frente, las mujeres lograron entrar por la parte trasera de la casa. Allí encontraron a Natalia tendida al costado de la cama, con un cable alrededor del cuello y casi sin signos vitales.
La familia pidió una ambulancia, pero ante la demora decidieron trasladarla por sus propios medios. La joven ingresó sin vida al hospital Francisco Herrera.

