La central obrera confirmó la protesta para el día que el Senado debata el proyecto oficialista. El Consejo Directivo mantiene dividida la postura sobre convocar un paro nacional de acompañamiento.
La Confederación General del Trabajo definió este viernes en su sede de Azopardo movilizarse frente al Congreso el 11 de febrero, cuando el Senado trate la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La medida representa el primer consenso alcanzado en la reunión del Consejo Directivo, aunque persisten diferencias internas sobre la conveniencia de realizar un paro nacional.
El sector dialoguista, encabezado por Héctor Daer y Gerardo Martínez, propuso a través del triunvirato únicamente la movilización. Las agrupaciones más confrontativas, en cambio, reclaman sumarle un paro de 12 horas para facilitar la asistencia de manifestantes, como plantearon los sindicatos del transporte nucleados en la CATT. Sebastián Maturano, de La Fraternidad, incluso propone una huelga de 48 horas.
El triunvirato sostiene que no existen condiciones para un cese de actividades. «Sería pasear el perro muerto», afirmó Jorge Sola, líder de Seguro y uno de los triunviros. Este sector apostó durante enero a la estrategia del diálogo con gobernadores y senadores, aunque Cristián Jerónimo, secretario general de la CGT, reconoció las dudas sobre la posición de los mandatarios: «Esperemos que no dejen sus convicciones en la puerta del Senado».
Según publica Ámbito, la fracción combativa, integrada por industriales como la UOM de Abel Furlán, Pablo Moyano y gremios del transporte, respaldada por las dos CTA, considera insuficientes las negociaciones parlamentarias. «No hay margen para una negociación respecto a la ley de reforma laboral, que es totalmente regresiva», anticipó Furlán en Futurock antes de la reunión. El representante de la UOM en el Consejo Directivo, Osvaldo Lobato, llevó la propuesta de movilización y paro, pero hasta ahora solo obtuvo aprobación de la primera medida.



