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Capanga del monte | La turbia carrera del intendente salteño que denunció ser víctima de otro robo millonario

Leopoldo Cuenca gobierna Rivadavia Banda Sur desde el 2003. El ex carnicero acumula tierras y riquezas en un municipio azotado por la miseria. Como en el 2022, denunció el robo de millones de pesos y muchos dólares que nadie dice de dónde salieron.

La crónica policial podría resumirse así: durante la madrugada del 19 de enero, la lujosa casa del intendente en La Unión fue abordada por cuatro sujetos armados que redujeron al jefe comunal, a su esposa y a sus dos hijas. A continuación, los asaltantes cargaron en la camioneta del propio Cuenca dinero en efectivo – pesos y dólares -, un arma calibre 9 mm, objetos varios, las cámaras de seguridad del domicilio y hasta el control del portón corredizo. Tres años atrás, Cuenca había denunciado un hecho similar. El denominador común entre ambos casos es que nunca se precisa la cantidad de dinero sustraído y el origen del mismo.

La Unión es cabecera del municipio de Rivadavia Banda Sur. El 35% de sus residentes habita alguna de las siete comunidades wichi como la de Asunción, un rancherío de 46 familias ubicado a 500 metros de la plaza principal. Algunas imágenes sintetizan los muchos pliegos de la miseria en ese lugar: los pies de uñas gruesas, ennegrecidas y roña echa costra sobre los empeines de sus habitantes; casuchas con catres mal dispuestos en donde hombres, mujeres, viejos y niños se apilan para dormir; y perros famélicos que con sus costillares casi al aire evidencian que allí las sobras de comida no sobran.

Allí gobierna Leopoldo Cuenca desde el año 2003. Carnicero quebrado devenido en propietario de un cyber, como intendente experimentó un meteórico ascenso económico simbolizado por la adquisición de miles de hectáreas y una ostentosa casa que alguna vez mostró en las redes sociales con la petulancia propia de los nuevos ricos que no conformes con serlo, precisan que los demás se enteren de que lo son.

Tirano y tierra

La historia política del excarnicero de Rivadavia Banda Sur le caería como anillo al dedo al paraguayo Augusto Roa Bastos, el novelista que al pincelar a los tiranozuelos del continente resaltaba dos variables clave: hombres que sustituyen el culto al pueblo por el de su propia persona y que hacen de pelícanos que embuchan riquezas “en la bolsa rojiza que le cuelga del insaciable pico”.

Lo primero queda bien reflejado en un desopilante video que todavía puede verse en la página YouTube (https://www.youtube.com/watch?v=Bh34eX0RR9o). El mismo muestra cómo el 10 de Diciembre de 2013, Cuenca le toma juramento en el patio del municipio a dos ediles que habían sido electos. En otro lugar y en otra ceremonia, el desairado Concejo Deliberante debió conformarse con juramentar a los tres ediles que siendo mayoría en el cuerpo, nunca lograron que Cuenca respondiera los pedidos de informes que buscaban bucear en las irregularidades de la gestión y en las denuncias que pesaban sobre el intendente.

La más grave de las denuncias que pesaron sobre el jefe comunal es del 2012. Ediles, titulares de inmuebles rurales y puesteros criollos lo denunciaron por valerse de acuerdos turbios, cesiones de derechos y actos posesorios para adueñarse de miles de hectáreas. Cuenca no tuvo empacho en admitir la versión de los denunciantes. Dijo que un particular se declaró propietario de la tierra que habitaban campesinos y puesteros que corrieron a pedir su auxilio. Éste les ofreció una solución propia de Don Vito Corleone: él cargaría con los costos de las acciones judiciales para frenar la pretensión del supuesto propietario a cambio de que los desesperados campesinos le cedieran el 70% de los terrenos que ocupaban. La extorsión le representó al intendente cerca de 36.000 hectáreas.

El excarnicero jamás se acomplejó de ello. Aclaró a la prensa que difícilmente se quedara con el 70% de las tierras. Calculaba que le correspondería “el 50% o menos” y enfatizaba que “con los vecinos quedó en claro desde un comienzo que este convenio lo hacía como particular y no como Intendente”. Traducido: lo actuado podía ser éticamente reprochable pero legal. Lo mismo fue imputado por exacciones ilegales al utilizar su calidad de funcionario para beneficiarse de un convenio entre privados. La causa quedó archivada en un juzgado de Orán.

Por aquellos años, otro escándalo lo salpicó. En su condición de jefe comunal fue objeto de un procedimiento policial mientras transportaba en un camión 40 rollos de palo santo extraídos ilegalmente de tierras fiscales. Tampoco hubo consecuencias. La carga y el camión que estaba a nombre de su esposa les fue devuelto tras pagar una multa de ¡¡$900!! La tonelada de palo santo por aquellos años estaba valuada en 500 dólares.

Tirano y fondos públicos

Entre los años 2014 y 2015, la prensa empezó a preguntarse sobre los orígenes de una riqueza imposible de acumular con un ingreso de $4.500 mensuales como lo establecía la Carta Municipal de Rivadavia Banda Sur: que el sueldo del intendente no podía superar el 20% la dieta de los ediles que por entonces era de $3.600.

Los informes de la Auditoría General de la Provincia daban pistas. Uno de ellos fue publicado el 20 de diciembre de 2012. Evaluaba la gestión financiera de Cuenca entre fines del 2010 y el primer semestre del 2011. Los descubrimientos asombroban. Dos familiares directos del intendente habían sido designados en cargos claves para el manejo de fondos: Ángela M. Cuenca como Receptor Fiscal del Municipio y Eladio A. Cuenca en el cargo similar de la Delegación de la Unión. Además, el municipio declaraba pagos a un Estudio Contable – Herrera & Asociados – de cuya actuación concreta los auditores no encontraron rastros; mientras la Tesorería Municipal carecía de registros de movimientos financieros, contables y patrimoniales y se descubrían cientos de cheques librados con la única firma del intendente.

También se detectaron 56 compras por $1.700.445 sin legajos o expedientes que permitieran algún control. Estas incluían la adquisición de un camión VW por el que se pagó en aquel entonces $83.920 mal registrados, aunque el Responsable del Parque Automotor dijo que sólo compraron “una camioneta Hilux que utiliza el Intendente”. Tampoco había registro del mucho dinero destinado a la asistencia social. Cuando los auditores le consultaron al Secretario de Gobierno, Fermín Salazar, sobre el asunto, éste manifestó que los comprobantes no hacían falta en un pueblo chico en donde “todos conocen las necesidades”. Para los sabuesos de la Auditoría, las irregularidades habilitaban la aplicación de la Res. AGPS Nº 20/04” para impulsar acciones judiciales que establezcan la responsabilidad civil de los funcionarios “ante la existencia de un perjuicio de significación para el Fisco”. Nunca se avanzó en ese sentido.

Informes anteriores eran similares. El publicado el 16 de abril de 2010 evaluaba el presupuesto del año 2007 y 2008 ante la denuncia realizada por dos ediles al intendente por trabajar sin tesorería, administrar fondos recaudados sin el debido contralor, comprar de vehículos y una radio FM sin acuerdo del Concejo Deliberante y la usurpación de los lotes Fiscales 26 y 29. Los auditores adujeron falta de tiempo y las enormes distancias para investigar lo vinculado a las tierras; al tiempo que preferían no emitir opinión sobre los otros puntos aun cuando corroboraron irregularidades de todo tipo. Ejemplo. Tomaron como muestra 22 órdenes de pago de los rubros “Bienes de uso” (combustibles, lubricantes y repuestos) y “Servicios” (reparaciones). Todas carecían de la firma del tesorero, de recibo de pago y de constancias de recepción de los supuestos productos adquiridos o los servicios contratados.

Cuenca noticia nacional

En abril del 2018, el intendente Cuenca tuvo alta exposición mediática. En el programa que conducía Mauro Viale en la TV nacional fue denunciado por Juan Carlos Blumberg: el hombre que un 1º de abril del 2004 reventó la Plaza de los Dos Congresos convocando a 150.000 personas en reclamo por los secuestros extorsivos que, diez días antes, se había cobrado la vida de su hijo Axel. Blumberg acusó al jefe comunal de Rivadavia Banda Sur de usurpar 4.000 hectáreas que pertenecían al empresario Marcelo Pocovi, uno de los que aporta a la Fundación que Blumberg creó desde que perdió a su hijo. El móvil que según Blumberg había detrás de la usurpación, era garantizar una supuesta ruta de la droga en esa región de la provincia.

Un mes después, quien fue noticia fue la esposa del intendente: Paola Torres. Fue acusada junto a una decena de personas de usurpar tierras en medio de un litigio por superposición de límites entre las fincas Las Botijas y Las Colmenas II. La primera es propiedad del intendente y está ubicada a 30 kilómetros de la localidad de La Unión.

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