Los puesteros del Mercado San Miguel y del Cofruthos registran una caída de hasta el 40% en las ventas desde las fiestas. El perfil de quienes piden alimentos cambió: ya no son solo personas sin trabajo, sino adultos mayores que no llegan a fin de mes.
La crisis económica transformó los hábitos de consumo en los principales mercados de la ciudad de Salta. Donde antes se compraban varios kilos de un producto, hoy se adquieren porciones mínimas o lo justo para una comida. Los propios vendedores debieron adaptar su forma de comercializar para no perder clientela.
Sonia, puestera del Mercado San Miguel con más de cinco décadas de trayectoria en el lugar, describió a la prensa local el cambio con precisión: «Antes llevaban cuatro o cinco kilos, ahora compran medio kilo o para el día». La caída en las ventas también modificó la presentación de los productos: frutas como sandías o melones, que se vendían enteras, ahora se fraccionan. «A veces te compran dos tomates o una zanahoria. Es para la comida del momento», señaló.
Otro fenómeno que preocupa a los comerciantes es el aumento de personas que se acercan a pedir alimentos por falta de dinero. «Hay gente que viene y pide un poco porque no le alcanza. Eso antes no se veía así», afirmó la vendedora, quien reconoció que trabaja con márgenes mínimos para sostener su puesto: «Ganamos muy poco, pero tenemos que seguir para pagar las cuentas».
En el Mercado Cofruthos, su presidente Juan Russo cifró la retracción comercial en torno al 40% desde las fiestas de fin de año y la atribuyó en parte al inicio del ciclo escolar, período en que las familias priorizan los gastos educativos. A pesar del contexto, los fines de semana registran mayor movimiento por las ofertas en productos básicos como papa, cebolla y tomate, y se volvió habitual que varias familias se agrupen para comprar al por mayor y dividir los costos.
El dato que más inquieta a Russo, según informó FM Aries, es el cambio en el perfil de quienes solicitan asistencia alimentaria. «Antes eran chicos o personas sin trabajo, pero ahora se ve mucha gente mayor pidiendo. Te parte el alma, pueden ser nuestros abuelos», expresó. El dirigente advirtió que cada vez más jubilados recurren al mercado porque sus ingresos no alcanzan para cubrir necesidades básicas, lo que refleja, a su juicio, el nivel de deterioro social que atraviesa el país.

