“La crisis alimentaria ya no es una proyección, es el presente”, concluye el relevamiento realizado por el ISEPCI en los barrios populares de la capital provincial. La dieta diaria contiene menos carne, pollo y lácteos.
Es lo que indica el nuevo relevamiento territorial realizado por el Instituto de estudio del partido Libres del Sur. El mismo incluyo una muestra de mil hogares y el 57% de los consultados declaró que no llega a fin de mes con sus ingresos habituales, razón por la cual debieron endeudarse o dejar de pagar obligaciones básicas para poder comer.
La estrategia de supervivencia también tiene su correlato negativo: el mismo porcentaje de familias consultadas declararon que las deudas contraídas les impide comprar alimentos con lo cual el circulo vicioso se reinicia. Otros datos alarmantes: 1 de cada 4 hogares debió suprimir una comida principal (almuerzo o cena) por día; el 60% dejo de comprar carne o pollo, el 50% lácteos, el 42,2% dejo frutas o verduras y el 21,8% aceite, harina o azúcar.
Por último, el informe indica que 85 de las 1000 familias consultadas (8,5%) que empeñaron o vendieron bienes para poder comer.

