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Capitalismo de vigilancia | Facebook y la extracción de información

Tras conocerse cómo la red social pagaba a personas de entre 13 y 35 años 20 dólares al mes por acceder a la actividad de sus teléfonos, un docente del IEM – Salta se sumerge en las lógicas de la nueva era y sus impactos en la educación. (Héctor Ramírez*)

Hasta el 30 de enero solo informaron de esto un par de sitios informativos alternativos[1]. Los grandes medios globales, hasta esta semana no publicaron noticias al respecto. Se trata de una investigación de un sitio Web dedicado a los avances de la tecnología digital llamado TechCrunch[2]. La misma fue publicada el 29 de enero. Según esta el pago de facebook era en retribución a la autorización a la red social para analizar todo el contenido, en bruto, del teléfono; sitios visitados, correos electrónicos, lugares visitados, fotos, chats, inclusive compras y pagos. Esto se lograba mediante la instalación por parte del usuario, de una aplicación denominada Facebook Reseach. Según dice TechCrunch, “a las ocho horas de difundido el informe” la red social dio de baja la aplicación. Aparentemente, casi al mismo tiempo, se le dio la orden a AppStore que dé de baja a la aplicación para los dispositivos de Apple[3].

Surge también del informe de TechCrunch que anteriormente ya Facebook puso en circulación otra aplicación denominada Onavo con la finalidad de acceder “de raíz” a los datos de los teléfonos. Se trata de partes experimentales de un gran proyecto de la red social llamado “Atlas Proyect”. un nombre (geográfico) apropiado para el esfuerzo de facebook por mapear las nuevas tendencias de usos de internet y de las redes sociales por parte de los usuarios de todo el mundo; y poder así estar en igualdad de condiciones-o superar- a sus rivales planetarios. Uno de esos grandes rivales es Google; todos sabemos que su poderoso motor de búsqueda, escanea, monitorea,  anticipa y direcciona todo lo que hacemos a través de internet.

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Según informaron los voceros de facebook, “no se trató de una invasión a la privacidad. Todos dieron su consentimiento” dijeron también que, en el caso de los menores de edad, se requería la autorización de los padres. Cómo se trata de “servicios” de tanta ayuda en nuestra vida diaria, no nos detenemos a pensar en lo que esto en el fondo representa con relación a eso que en algún momento llamábamos “vida privada”. Es algo similar a cuando vamos al supermercado elegimos cada tomate, nos fijamos el precio en ese cartoncito chiquito al lado de la balanza, luego los pesamos, oprimimos la tecla “tomate”, empaquetamos, pegamos la etiqueta y nos vamos contentos a pagar; un acto de pleno ejercicio de la libertad. En realidad, se trata de la eliminación de un puesto de trabajo, el almacenamiento milimétrico de las compras y de la continuidad de la extracción de plusvalía, para lo cual damos consentimiento.

Esta reflexión, como docente, está relacionada con la lectura de un breve párrafo en el que Massimo Recalcati, en “La hora de Clase. Por una erótica de la enseñanza”- que acabo de finalizar de estudiar- cita un texto del poeta y cineasta Italiano Pier Paolo Pasolini: “la sociedad de consumo, ha transformado profundamente a los jóvenes, les ha afectado en lo más íntimo, les ha dado otros sentimientos, otras formas de pensar, de vivir, otros modelos culturales. Lo que significa, en última instancia, que esta sociedad de consumo, es una civilización dictatorial. En definitiva, si la palabra fascismo significa prepotencia del poder, la sociedad de consumo ha llevado a su perfecto cumplimiento el fascismo.” Lo interesante es que esto fue escrito en 1975, antes de que Pasolini fuera asesinado por sectores ultraconservadores italianos. Qué diría de facebook hoy.

¿De qué nos sirve saber esto como docentes y padres? No para entrar en un horizonte apocalíptico y desesperanzador; sino para entender cuál es el contexto que atraviesa y permea lo que sucede, no sucede, o puede suceder en las aulas como efecto de nuestro oficio.

La esencia del sistema socio-económico en que vivimos permanece inmutable desde hace cinco siglos; la acumulación de ganancias. Eso no se toca ni se altera (salvo si la Sociedad decidiera hacerlo). Los voceros de facebook pidieron disculpas si su aplicación fue considerada una intromisión en la privacidad de las personas. Pero esas palabras no tienen consecuencias, son meras palabras, no hay culpa que sostenga ese “arrepentimiento”. El capitalismo es prescindente en lo moral, por eso puede decirse cualquier cosa, ya que la palabra, en estos momentos no implica ningún compromiso[1]. Ese es su actual espíritu.

No es para menos. En números redondos y con cifras del año pasado (la espiral especulativa de “los mercados” es desquiciada) el valor de Apple era 800 mil millones de dólares; de Google 700 mil millones; de Microsoft 650 mil millones; Amazon 560 mil millones; Facebook 500 mil millones. La economía de La Argentina representaba aproximadamente 627 mil millones de dólares en 2017[2]. En 2012, cuando Facebook salió a cotizar en la Bolsa de Nueva York costaba 16 mil millones. Qué tendrá esto que ver con cada uno de nosotros, Wall Street está a 7.300 km de la Plaza 9 de Julio. Gracias a las innovaciones de la tecnología, la distancia dejó de ser un obstáculo para obtener ganancias. De esta manera es que se puede pagar Netflix. Sin dejar tu sillón frente el televisor. Al mismo tiempo podemos consultar en la misma pantalla Facebook y hacer búsquedas en Internet. Esos cliqueos, que surgen de nuestra vida privada, de nuestros deseos e intereses son los nuevos Eldorado, las nuevas áreas de desposesión[3], como lo fueron en el siglo XVIII el Cerro de Potosí, el opio durante el siglo XIX o el petróleo en el siglo XX.

Esta nueva etapa ya tiene nombre; es la era del capitalismo de vigilancia. Se trata de la extracción de información sin consentimiento a la que estamos expuestos todos gracias a las tecnologías “inteligentes” de los dispositivos insertos en nuestras vidas. La enorme potencia de los algoritmos que analizan nuestros rastros en el mundo virtual produce publicidad “pertinente” en tiempo real y aún más allá; ya no solo es la certeza de la observación. El Atlas Proyect de Facebook al igual que proyectos similares de otros competidores gigantes es avanzar en la certeza de la predicción de nuestras acciones, por ejemplo, si pago on line varias multas de tránsito, el costo de mi seguro de auto va aumentar, individualmente. La fuerza de trabajo, la propiedad privada de la tierra y el intercambio de mercaderías físicas van dejando lugar a esta nueva forma de capitalismo. La experiencia humana es la nueva veta de extracción de riqueza[1]. A propósito, el sitio que elaboró el informe sobre Facebook y lo dio a conocer es propiedad de Verizon. Otro gigante, no tan gigantesco, proveedor de servicios de comunicación por Internet

Mientras trabajaba con ayuda de Internet en este artículo, escribí decenas de veces Facebook en Google Crome y busqué mediante Google Earth (esa maravilla para estudiar geografía) la sede física de la red social, el extraordinario motor de búsqueda me preguntó si podía acceder a mi ubicación. Yo sabía que es en California, solo averiguaba la dirección exacta. Palo Alto, Sur de la Bahía de San Francisco, condado de Santa Clara (topónimos hispanos) es donde suceden las cosas. El punto de la superficie terrestre donde el mundo converge. Allí es donde todo comenzó en 1975 con las disparatadas ideas de Bill Gates, Steve Jobs, Steve Wosniak entre otros. En 1983, cuando a Bill Gates se le ocurrió el mouse, todo el mundo se le mató de risa en la cara (¡quien querría usar algo llamado ratón!). Luego ese lugar sería llamado Silicon Valley (Valle del Silicio, la materia prima de los chips) Hoy es uno de los lugares mas caros del mundo para vivir.

Facebook no necesita hacernos un cuestionario de nuestros intereses (menos a los niños y a los jóvenes) solo piden comprarnos lo que hay dentro de nuestros dispositivos; al igual que a las moléculas de carbono; mediante algoritmos diseñados a tal fin, la tecnología está transmutando nuestra subjetividad en diamantes. Sin necesidad que nosotros la expliquemos. Que clara y vital oportunidad para reflexionar sobre la educación, tal como la propone el psicoanalista y pedagogo italiano: El objetivo de la educación es la Humanización de La Vida, en especial la que prevé la Educación Obligatoria. Para esto, el rol del maestro es insustituible. Una hora de clase, dada con pasión y estilo sostiene Massimo Recalcati, puede cambiar la vida.

*Profesor de Geografía, Instituto de Educación Media “Dr. Arturo Oñativia”, Universidad Nacional de Salta.
[1] https://www.prensalibre.com/vida/tecnologia/facebook-pago-a-adolescentes-para-obtener-sus-datos-y-apple-le-responde/
[2] https://techcrunch.com/2019/01/29/facebook-project-atlas/
[3] https://conlagentenoticias.com/denuncian-que-facebook-le-pago-a-jovenes-para-tener-acceso-a-sus-datos/
[4] “Nada de sentimientos. Nosotros hacemos negocios»: Palabras del empresario futbolístico que direccionó, ocultando el interés de otros clubes, la compra de Emiliano Sala por el Cardiff: https://www.lanacion.com.ar/2216372
[5] https://www.infobae.com/economia/2018/06/09/argentina-es-la-21-economia-mas-grande-del-mundo/
[6] Desposesión es un concepto utilizado por el geógrafo David Harvey para referirse a la eliminación, por la legislación o por la fuerza, de formas de propiedad que se opongan a la acumulación. David Harvey. El enigma del capital y las crisis del capitalismo. Akal Madrid, 2012.
[7] La era del capitalismo de vigilancia. Shoshana Zuboff. Harvard Bussines School. Publicado en;  Le Monde Diplomatique, N° 235, enero de 2019.

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