Los uniformados incautaron mercadería de contrabando en la frontera entre Aguas Blancas (Salta) y Bermejo (Bolivia). La tensión ocasionada terminó con pedradas de un lado y tiros del otro.
“Para Nación, el contrabando en Aguas Blancas es un delito” mientras que “los trabajadores de frontera pretenden pasar y utilizan la frase ‘estamos trabajando’”, sostuvo el interventor del municipio Adrián Zigaran a la sección local del diario Página 12. De esa manera explico la tensión que se vive en una zona cuya vida económica se mueve al ritmo del intercambio comercial entre ambos países.
El enfrentamiento de ayer es el segundo en menos de un mes. El ocurrido el pasado 25 de agosto se originó por las mismas razones que explican el de ayer. No son pocos lo que temen una escalada de los enfrentamientos, en un norte salteño pobre y con una historia de rebeldía ante las autoridades a las que acusan de dejarlos a la intemperie.
Zigaran precisó que hace cinco años el contrabando pasó de ocupar dos chalanas para cruzar el río, mientras hoy pueden contabilizarse hasta diez cooperativas que se hacen cargo de las embarcaciones. “Una de las posibles causas de la masificación y el bagayeo como trabajo informal y constante en la zona podría explicarse por el hecho de que al menos en el departamento Orán sólo el 23.2 por ciento de los hogares tiene un jefe de hogar ocupado y registrado”, destacó el medio citado.

