El cargamento está valuado en más de dos millones de dólares. Se trata del mayor decomiso de este tipo en la historia del país. Los detenidos son un mexicano, un venezolano y un salteño oriundo de Cerrillos de nombre Ángel Reynaldo Guerra.
Del operativo participaron miembros de la Policía Federal y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), quienes incautaron 52 kilos de MDMA (metilendioximetanfetamina), materia prima que se utiliza para fabricar pastillas de éxtasis o tussi. El cargamento está valuado en U$$ 2.340.000. El expediente tramita ante el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N.º 2 de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo del juez Gustavo Meirovich, con intervención del fiscal Emilio Guerberoff y de la PROCUNAR, dirigida por el fiscal federal Diego Iglesias.
“Ángel Reynaldo Guerra es el salteño detenido en uno de los ocho operativos realizados en simultáneo. Fue allanado la madrugada de martes 15, en el barrio Santa Rita 2 de Cerrillos. Se supone que esta persona estaba encargada de tareas de seguridad, logística o enlace en la organización que estaría vinculada a un cartel mexicano”, destacó FM Aries.
Los otros detenidos son el mexicano Luis Enrique Corona Ortiz y el venezolano Edwin Wladimir Ríos Soto, mientras que otro mexicano apodado “Buen rostro” se encuentra prófugo y con pedido de captura internacional. Este último sería el coordinador o jefe operativo de la maniobra investigada. El alias habría surgido de las comunicaciones interceptadas o analizadas por los investigadores.
La pesquisa se inició tras una serie de alertas emitidas por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos, la DEA. En ese marco, la Aduana Argentina realizó un trabajo de inteligencia y detectó que intentaban introducir las pastillas dentro de una camioneta utilitaria usada, importada desde Bélgica. El cargamento fue descubierto con un escáner en el Puerto de Zárate, y las pastillas estaban ocultas en el tanque de combustible, el chasis y los asientos de la camioneta.
La investigación determinó que el vehículo había llegado al puerto de Zárate después de haber partido de Bélgica aproximadamente un mes antes. El dato resulta relevante porque la carga permaneció durante un período prolongado en la zona aduanera sin ser retirada.
La demora habría obedecido a problemas de contacto entre los integrantes de la organización y las personas encargadas de retirar el vehículo. Según los investigadores, la banda habría perdido la comunicación con parte de la cadena logística o no habría podido concretar el retiro en el momento previsto.

