Un análisis de la Fundación Aljibe detectó una concentración cercana a 0,39 miligramos por litro en una muestra del embalse. El biólogo Enrique Derlindati advirtió que el hallazgo repite un patrón de contaminación ya registrado hace dos décadas.
Un nuevo estudio realizado por la Fundación Aljibe detectó una concentración de mercurio cercana a 0,39 miligramos por litro en una muestra tomada en el dique Cabra Corral, un valor que se ubicaría casi 40 veces por encima del parámetro de referencia de 0,01 miligramos por litro. El hallazgo reavivó la preocupación por un problema que, según el doctor en Ciencias Biológicas Enrique Derlindati, ya había sido advertido en investigaciones realizadas entre 2004 y 2005.
Según publica FM Profesional, Derlindati explicó que aquel estudio previo incluyó más de un centenar de muestras en el embalse y arrojó valores que en su momento fueron comparados con los registrados en zonas de fuerte actividad industrial de Europa. El especialista remarcó que, pese a esos antecedentes, nunca se implementaron medidas de control.
“Lo que llama la atención es que nunca se tomaron medidas al respecto. Estamos hablando de hace 20 años”, planteó el docente e investigador.
Derlindati aclaró que se trata hasta el momento de una muestra puntual y que será necesario ampliar los muestreos a distintos sectores y profundidades del embalse, dado que el mercurio no se distribuye de manera homogénea en el sistema. También consideró prioritario analizar peces, moluscos y otros organismos, ya que el metal puede acumularse en la cadena alimentaria y afectar a quienes consumen ejemplares obtenidos por pesca recreativa u otras modalidades.
El investigador advirtió que la exposición a concentraciones elevadas de mercurio puede provocar efectos graves a nivel neurológico, especialmente durante el desarrollo fetal y en niños pequeños, entre ellos alteraciones cognitivas, problemas de visión, temblores y pérdida de fuerza. En ese marco, señaló que los estudios previos habían identificado como principales fuentes de ingreso del metal a cursos de agua que atraviesan sectores urbanos, entre ellos los ríos Arenales, Arias y Rosario, y mencionó la disposición inadecuada de residuos electrónicos como una posible causa aún no confirmada.
“El problema es que en este momento no sabemos. Por eso es importante el rol del Estado cuando debe tomar datos para decidir políticas públicas”, afirmó Derlindati, quien reclamó la intervención de las áreas provinciales de Recursos Hídricos y Ambiente para retomar un monitoreo interrumpido durante años.

