Las penas son de nosotros, las deudas también | La abrumadora mayoría de salteños de barrios populares se endeuda para comer

El dato surge de una encuesta realizada por el ISEPCi. Deudas contraídas para poder comprar alimentos o pagar servicios básicos. Las consecuencias son aún peores.

Un relevamiento sobre la situación de endeudamiento y mora de los salteños en los barrios populares de la ciudad de Salta realizado por el Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (ISEPCi), que depende de Libres del Sur, mostró que en más de cuarenta barrios y asentamientos populares de la ciudad de Salta hay una mayoría abrumadora de hogares endeudados por la crisis económica.

El informe releva la situación de endeudamiento y mora de las familias que habitan en barrios populares de la ciudad de Salta, «en un contexto nacional de fuerte deterioro del poder adquisitivo».

Municipalidad de Salta

El trabajo muestra que el 86 por ciento de los hogares encuestados en barrios populares de Salta tiene deudas actualmente. El 77 está atrasado en algún pago. Y el 82 está endeudado o en mora por gastos cotidianos.

A la hora de analizar el 86 por ciento de hogares endeudados, el informe señala que «se trata de una proporción mayoritaria y contundente: en los barrios populares de Salta, endeudarse dejó de ser una excepción para convertirse en la norma». Y agrega que sólo el 14.1% de las familias no tiene deudas.

Entre quienes tienen deudas, la abrumadora mayoría lo hizo para cubrir necesidades básicas: comida, servicios y salud, muy por encima de motivos de consumo no esencial. El 65 por ciento se endeuda para comprar alimentos. El 48,1 para pagar servicios. El 44,6 también paga medicamentos o gastos de salud.

«El crédito bancario tradicional queda relegado: las familias recurren en primer lugar a la tarjeta de crédito, seguida de cerca por préstamos entre familiares y amigos, el fiado en comercios de cercanía y prestamistas informales — un circuito de financiamiento de emergencia, caro y poco regulado», sigue el informe, a la hora de analizar con quiénes se endeudan las familias salteñas.

Las tarjetas de crédito aparecen en primer lugar con 40,8 por ciento. Las billeteras virtuales alcanzan un 27,2 por ciento.

Las deudas se mantienen y tienen distintas consecuencias. Para sostener el pago, casi la mitad de los hogares tuvo que resignar directamente la compra de alimentos, y una proporción considerable dejó de pagar servicios o de comprar medicamentos.

Para colmo, el ingreso familiar no alcanza a cubrir los gastos del mes. Esto ocurre en el 45.8 por ciento de los hogares. El resto de las familias reparte lo que gana en tramos que rara vez llegan a fin de mes: la mayoría ve agotado su ingreso antes del día 20.

El 76.6% de los hogares tiene hoy una deuda o cuota atrasada. Dentro de ese universo, la mayoría acumula atrasos de menos de 30 días, pero una porción significativa arrastra deudas impagas de más de 90 días —un signo de deterioro sostenido, no de un tropiezo puntual.

A la hora de analizar por qué se atrasaron en el pago, el informe señala que el motivo excluyente detrás de la mora es, otra vez, la necesidad de cubrir alimentos, seguido de cerca por los aumentos en las tarifas de luz, gas y agua — es decir, el propio costo de vida empuja a las familias al incumplimiento.

Esto genera más problemas. El 72.2 por ciento de los hogares reconoce haber pedido una nueva deuda para poder pagar una deuda anterior. El endeudamiento deja de ser una herramienta puntual para convertirse en una trampa que se retroalimenta: se pide prestado para pagar lo que ya se debía. Allí aparece la idea de refinanciar la deuda a costa de intereses más altos y recibir llamadas o mensajes de cobranza. Una proporción relevante debió recurrir a otro prestamista para poder pagar, y muchos hogares quedaron directamente inhabilitados para acceder a un nuevo crédito.

«Los datos de este relevamiento no describen decisiones individuales desafortunadas: describen el resultado directo de una política económica», agrega el informe. «El 86% de las familias endeudadas y el 77% en mora en los barrios populares de Salta son la contracara de la caída del poder adquisitivo, la eliminación de programas sociales, el tarifazo en los servicios y el ajuste sostenido por el Gobierno nacional», sigue.

«Cuando ocho de cada diez hogares se endeudan o caen en mora para cubrir gastos tan elementales como la comida, la luz o el alquiler, ya no se trata de un problema de administración doméstica: es la evidencia de un modelo económico que traslada el ajuste a las familias más vulnerables mientras beneficia a los sectores financieros y concentrados», señala el ISEPCi.

Para el Instituto, «l gobierno de Javier Milei incubó las condiciones para esta crisis de endeudamiento y mora: licuó salarios y jubilaciones, desfinanció la asistencia social y habilitó tarifazos, empujando a miles de hogares salteños a un circuito de deuda informal, caro y sin red de protección». «Sostenemos que esta situación exige una respuesta política que ponga en el centro a las familias trabajadoras, y no a los acreedores», finaliza.

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