Esteban Ribovics seguía por televisión los combates de su futuro rival durante sus primeros años como profesional. Ahora tendrá la oportunidad de enfrentarlo dentro del octágono con una diferencia de diez años a su favor.
El salteño, que se formó en Córdoba, afronta la previa con tranquilidad, aunque reconoce que su actitud cambia por completo una vez que comienza la pelea. «La fiera queda para esos 15 minutos. Solo se transforma y después soy esta persona, alguien tranquilo, calmado», afirmó Ribovics en diálogo desde Filadelfia, según publica El Tribuno. El combate integrará la cartelera principal del evento, programado en el Xfinity Mobile Arena de la ciudad estadounidense.
Durante su preparación, Ribovics ha priorizado el trabajo mental con asistencia profesional. «Estamos bien, tranquilos. Estoy bien acompañado, tengo a mi esposa, a mi equipo, a mis compañeros de entrenamiento y también llamadas con mi psicólogo. Estamos trabajando bien lo mental, no hay de qué preocuparse», expresó el peleador. Barboza, quien compite en la organización hace más de una década, es reconocido por su potencia y capacidad ofensiva, aunque Ribovics anticipó que no evitará el intercambio: «Es un peleador durísimo, que no le tiene miedo al intercambio. Eso también me caracteriza a mí».

