Esto votaste | Los que pierden un empleo formal ganan hasta un 28% menos siendo «su propio jefe»

La informalidad funcionó como refugio de la caída del empleo formal privado y púbico, logrando aminorar la suba de la desocupación.

En medio de la crisis del mercado laboral y la creciente precarización, los trabajadores que perdieron su empleo formal en el sector privado, y consiguieron otro trabajo en la informalidad, sufrieron una pérdida de poder adquisitivo en torno al 14%, en promedio. Aunque los más perjudicados fueron los que se autoemplearon, donde la caída real se ubicó cerca del 30%, según datos de C-P Consultora.

La informalidad funcionó como refugio de la caída del empleo formal privado y público, logrando aminorar el efecto de la baja de los asalariados formales. Esto se tradujo en un fuerte crecimiento del empleo asalariado no registrado y del cuentapropismo, causa por la cual la tasa de desempleo no creció a una mayor velocidad.

Municipalidad de Salta

La tasa de desempleo pasó del 6,9% en el primer trimestre de 2023 al 7,8% en el mismo período de 2026, mientras que el nivel de informalidad avanzó del 40,8% entre enero y marzo de 2024 al 44,2% en 2026, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Según datos de la Secretaría de Trabajo, la pérdida de puestos de trabajo alcanzó los 235.419 empleos, una variación similar a la evidenciada en la crisis de 2018-19 del gobierno de Mauricio Macri.

Dentro de los trabajadores que tenían un empleo asalariado en el sector privado registrado y migraron a otro tipo de empleo al año siguiente, el 26% consiguió un trabajo en el sector público, el 47% un puesto asalariado no registrado y el 27% pasó a ser cuentapropista.

Ahora bien, todos los trabajadores asalariados privados que perdieron su trabajo formal y consiguieron otro como refugio, sufrieron una caída importante de su ingreso real. Aquellos que consiguieron un empleo en el sector público, perdieron 5% de su poder adquisitivo, mientras que los que quedaron en el sector no registrado sufrieron una reducción del 14%, y los que se autoemplearon redujeron sus ingresos reales en un 28%, según un análisis de C-P en base a la EPH.

«Solo lograron sostener sus ingresos, quienes pudieron seguir teniendo un empleo registrado en el sector privado», destacaron desde la consultora. En concreto, los trabajadores que consiguieron un empleo registrado privado mejoraron sus ingresos reales en un 2%, aún en estos años de caída real de los salarios.

Por el contrario, aquellos que se transformaron en cuentapropistas fueron los que más sufrieron, incluso entre quienes migraron del sector no registrado (-20,9%), lejos de los estigmas positivos asociados al “emprendedurismo” y el “éxito personal”.

Ante el fuerte deterioro de los salarios públicos por el ajuste fiscal, los únicos empleados públicos que lograron mejorar su situación fueron aquellos que provenían del empleo asalariado privado no registrado (+11,9%). El resto lo empeoró: los exasalariados registrados tuvieron una caída del 5,4%, mientras que los cuentapropistas experimentaron un recorte del 4,8%.

A la par de la precarización, C-P Consultora advirtió que la reforma laboral podría haber contribuido, producto de que facilita la flexibilización junto con la reducción de costos de contratación y que facilita los despidos.

«En un escenario de alta capacidad ociosa y bajas ventas y producción, la mayor facilidad para despedir acelera las bajas y repercute de forma más directa e inmediata en la pérdida de empleo formal. Al mismo tiempo, al abaratarse la contratación de nuevos trabajadores, las empresas de alta rotación tienen un incentivo económico a aumentar las desvinculaciones y reducir la antigüedad promedio de su planta. De esta forma, la reforma laboral actúa como un mecanismo que amplifica la rotación laboral, lo cual, en un momento de crisis del sector real, se traduce en una contracción de los niveles de empleo», concluyeron.

Fuente: Ámbito

Otras noticias