El informe anual de Reporteros Sin Fronteras advierte que más de la mitad de los países del mundo atraviesa una situación «difícil» o «muy grave» para el periodismo. Estados Unidos bajó siete posiciones en el ranking, con señalamientos directos a la gestión de Donald Trump.
La libertad de prensa registró este año su peor índice global desde que existe la medición, según el ranking anual que difundió este jueves la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF). El documento señala que el 52,2% de los países se encuentra en condición «difícil» o «muy grave» para el ejercicio del periodismo, frente al 13,7% que representaba esa categoría cuando se publicó la primera edición del índice, en 2002.
El organismo atribuye el deterioro a «arsenales legislativos cada vez más restrictivos, que se escudan casi siempre en las políticas de seguridad nacional» y que, según el informe, «erosionan desde 2001 el derecho a la información, incluso en las democracias». El reporte califica los ataques a la prensa impulsados desde la presidencia de Estados Unidos como «una práctica sistemática» e incluye como ejemplo la detención y expulsión del periodista salvadoreño Mario Guevara, quien cubría operativos de arresto a migrantes.
RSF también advierte sobre lo que describe como «fervientes defensores» de Trump en América Latina, que «reproducen el manual del inquilino de la Casa Blanca contra los medios de comunicación». Entre ellos menciona al presidente argentino Javier Milei y a su par salvadoreño Nayib Bukele, cuyos países registran caídas en el índice. Argentina descendió 11 posiciones y se ubica en el puesto 98, resultado que RSF vincula al aumento de la hostilidad institucional hacia la prensa y a episodios de violencia contra periodistas durante manifestaciones.
Según resaltó el medio Tiempo Argentino tras compartir este informe, el retroceso argentino se produce en un contexto de escalada entre el gobierno de Milei y los medios de comunicación, que sumó esta semana un nuevo episodio tras la decisión del Ejecutivo de cerrar de manera generalizada el acceso de la prensa a la Casa Rosada.

