Milei no lo quizo | La baja del petróleo a nivel mundial no llegará a los surtidores argentinos

El precio local sigue alineado a un barril de 90 dólares y solo bajaría si el crudo cayera a 60. La carga impositiva, que representa casi la mitad del precio final, es el principal obstáculo.

El desplome del crudo Brent a 88 dólares no tendrá impacto en el precio de los combustibles en Argentina. El gobierno de Javier Milei evalúa una ecuación que combina el tipo de cambio, los impuestos y el atraso acumulado por las petroleras, y desde el sector descartan cualquier reducción en los surtidores mientras el barril no caiga hasta los 60 dólares.

La razón estructural es fiscal: el 46,6% del precio final que abona el consumidor corresponde a impuestos. De ese monto, el 41,5% va a la Nación, el 3% a las provincias y el 2,1% a los municipios. Ese esquema genera una dependencia que desincentiva cualquier corrección a la baja, a lo que se suma la búsqueda de las refinadoras de coberturas para compensar pérdidas futuras.

Municipalidad de Salta

El peso de los combustibles en la economía explica la cautela oficial. En el último año, naftas y gasoil acumularon una suba del 63,6%, el doble del ritmo inflacionario general del 33,1%. Para evitar que cada aumento del 10% en los surtidores aporte 0,38 puntos porcentuales al IPC —donde los combustibles tienen una incidencia del 3,8%—, el Ejecutivo aplicó un congelamiento de 45 días.

Según informó Tiempo Argentino, el Gobierno tampoco tiene intención de retrotraer los precios, convencido de que una baja en las estaciones de servicio no se trasladaría al resto de la cadena logística ni a los bienes de consumo que ya ajustaron por costos de transporte. Mientras tanto, la tensión en el estrecho de Ormuz mantiene en vilo el abastecimiento global y el litro de súper podría llegar a 2.250 pesos en la Ciudad si se aplica el aumento de impuestos previsto.

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