En el caso por el crimen de Natalia Cruz, la jueza de Garantías ordenó la medida al considerar la gravedad del hecho y el riesgo de fuga. El principal imputado había permanecido once días prófugo en la zona de precordillera.
La justicia salteña dictó prisión preventiva para Daniel Orlando Serapio, acusado de asesinar a su expareja Natalia Cruz en Campo Quijano el pasado 17 de febrero, y para otros dos hombres imputados como coautores de encubrimiento agravado. La medida fue resuelta por la jueza de Garantías 8 del distrito Centro, Claudia Puertas, tras una audiencia multipropósito convocada por la Oficina de Gestión Judicial.
La magistrada fundamentó su decisión en la gravedad de los delitos atribuidos y en los riesgos procesales de fuga y entorpecimiento de la investigación. Serapio enfrenta cargos por homicidio calificado por la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género —es decir, femicidio—, además de tres hechos de desobediencia judicial. Los otros dos acusados, familiares del imputado, habrían colaborado activamente para encubrir al presunto femicida.
Cruz resultó gravemente herida dentro de una vivienda de Campo Quijano y falleció poco después en el hospital local. Serapio escapó del lugar inmediatamente y permaneció once días oculto en la zona de precordillera hasta que fue localizado y detenido la noche del 27 de febrero en las inmediaciones de la Estación Diego de Almagro, al cabo de un extenso operativo de búsqueda.
Junto con la prisión preventiva, la jueza Puertas instruyó al Servicio Penitenciario para que adopte las medidas necesarias para preservar la integridad física y psíquica del principal acusado y se le garantice acceso a los tratamientos médicos y psiquiátricos que correspondan.
Según informó el medio especializado Fiscales Penales, la acusación en la audiencia estuvo a cargo de la fiscal María Luján Sodero Calvet, titular de la Unidad de Femicidios del Ministerio Público Fiscal, cuyos fundamentos fueron acogidos en su totalidad por la magistrada interviniente.

