El impago de cuotas trepó al 41% en promedio en las principales cadenas del sector. Los salarios reales, el crédito usurario y el desempleo configuran una crisis sin salida a corto plazo.
La morosidad en los planes de financiación de las grandes cadenas de electrodomésticos alcanzó niveles sin precedentes en Argentina, con un promedio del 41% entre firmas como Frávega, Cetrogar y Megatone, más del doble que un año atrás. El fenómeno refleja el impacto directo del ajuste fiscal del gobierno de Javier Milei sobre el poder adquisitivo de los hogares.
Los datos son contundentes según rubros: Coppel registra una morosidad del 70%, Bazar Avenida supera el 60%, mientras Frávega escaló del 13% al 39% entre 2024 y fines de 2025. Cetrogar acumula atrasos en torno al 48% y Megatone ronda el 43%, cifras que dejan a estas empresas «ahogadas» financieramente y forzadas a provisionar pérdidas crecientes.
El crédito también opera como un factor expulsivo: el costo financiero total supera en algunos casos el 800% anual, un nivel que vuelve impagables las cuotas para una población cuyo salario real cayó más del 35% desde el inicio de la gestión Milei, según estimaciones de centros de estudio y sindicatos.
El consumo masivo acompaña la tendencia. En enero de 2026, las ventas en los principales canales se desplomaron 7% frente a diciembre, con una baja del 15,4% en supermercados. Las ventas de electrodomésticos en el último trimestre de 2025 cayeron 18,6% interanual, con retrocesos de entre el 10% y el 27% según la categoría.
Detrás de estos números aparece el deterioro del mercado laboral: desde la asunción de Milei se perdieron más de 200.000 puestos de trabajo formales, el desempleo oscila entre el 7,6% y el 7,9%, y el inicio de 2026 está marcado por nuevas tandas de despidos. El reciente pedido de convocatoria de acreedores de la fabricante Peabody es otro síntoma de una cadena productiva que se quiebra por varios eslabones simultáneamente, según consignó Infonews.
Un informe de la CTA estimó que el salario mínimo perdió más de un tercio de su poder de compra desde el inicio del gobierno actual y que, para recuperar el nivel de 2015, debería duplicarse. Frente a tarifas en alza y un crédito prohibitivo, las familias se endeudan para sostener un nivel de vida mínimo, dejan de pagar, y las cadenas quedan atrapadas entre la morosidad récord y una demanda insuficiente para sostener el modelo de negocios que dominó el retail argentino durante décadas.

