Ayer se cumplió un nuevo aniversario del natalicio del héroe gaucho. La historiadora Bárbara Aramendi analizó el contexto en el que nació y creció el hombre que resultó pieza clave para garantizar la independencia del continente.
Hijo de un peninsular que había arribado a la provincia en el marco de las Reformas Borbónicas y de una mujer que pertenecía a una de las poderosas familias de la región, Martín Miguel de Güemes nació un 8 de febrero de 1785. «Salta, en esos años, no era una ciudad marginal ni adormecida. Al contrario: vivía un momento de esplendor. Por sus calles circulaban comerciantes, arrieros, funcionarios del Rey y viajeros que iban y venían del Alto Perú. La riqueza se apoyaba en el ganado vacuno y, sobre todo, en las mulas que marchaban hacia Potosí, reactivadas por el renacer de la plata. Ese metal, que salía de las entrañas del cerro, hacía girar una economía entera y volvía a poner a Salta en el centro del mapa comercial», declaró la doctora Bárbara Aramendi en una extensa entrevista que le realizara el diario El Tribuno en el aniversario del natalicio del héroe gaucho.
Por entonces la ciudad de Salta vivía un importante crecimiento producto del arribo de peninsulares, pero también de indígenas del Alto Perú que buscabas trabajo, tierras o un lugar en la arriería. «En ese escenario nació Güemes. Su padre, Gabriel Güemes Montero, había llegado directamente desde España como representante de la Corona. Formaba parte de esa nueva camada de funcionarios promovidos por los Borbones, preparados, ilustrados, formados desde jóvenes para servir al Estado. No traía grandes riquezas, pero sí algo fundamental para la época: la ´decencia´ de haber nacido en la Península, sin mezcla indígena ni africana. Eso, en una sociedad colonial, abría puertas», comenta.
La madre del prócer, Magdalena de Goyechea, era una jujeña perteneciente a una de las familias más poderosas de la región. Fue la que aportó fortuna y el prestigio del apellido al matrimonio del que nació Martín Miguel cuyos familiares “Eran todos poderosos tanto en Salta como en Jujuy. No es casual entonces que muchos jujeños todavía reclamen a Güemes como propio: su madre lo era, y su red familiar se extendía con fuerza por todo ese territorio. Pero Güemes nació en Salta, cuando todavía no había provincias, sino ciudades con amplias jurisdicciones que lo abarcaban casi todo», explicó Aramendi.
También eran momentos de cambios políticos – administrativos en las coloniales españolas en América. Se creó el Virreinato del Río de la Plata que convirtió en capital con su puerto a Buenos Aires que así quedó habilitada a exportar los metales hacia España, sin olvidar que por entonces la palabra “revolución” comenzaba a adquirir un gran prestigio.
«En 1776, las colonias de América del Norte se habían independizado. En Francia, las ideas ilustradas empezaban a convertirse en revolución. Y en el Caribe, la Revolución Haitiana demostraba algo impensado: que los esclavizados podían derrotar al orden colonial y construir su propio poder», enumeró apasionada.
En Salta, mientras tanto, la población crecía y los recursos a explotar no, con lo cual las tensiones sociales crecían en medio de una lucha al interior de las elites. Estaban los representantes del Rey y sus allegados por un lado, y por el otro grupos no menos acomodados que no apoyaban definitivamente a los representantes del Rey; aunque todavía no se hablara del tema de la independencia como resolución definitiva de las contradicciones.
«Nosotros siempre pensamos y reflexionamos con el diario del lunes. Pero se debe decir que cuando nace Güemes nada estaba escrito aún, todo se estaba gestando. Ese mundo —de comerciantes, arrieros, funcionarios, campesinos e indígenas— sería el mismo que, años más tarde, Güemes conocería, recorrería y defendería», manifestó la historiadora que enfatizó lo siguiente: Güemes fue hijo de su tiempo, “de esa Salta que lo vio nacer cuando el viejo orden empezaba lentamente a resquebrajarse. Todavía no existía ni la Provincia ni una Nación; había que crearla; había que inventar un país. Si uno se pone a pensar desde ese punto de vista, sin el diario del lunes, la tarea de nuestros héroes es más significativa.
«Las reformas borbónicas, muy lejos de ser un programa que instala la monarquía borbónica desde la península, se inician cuando cambia la dinastía. Tiene ciertas políticas de reformas, cambios que se fueron dando y que a veces fueron contradictorios, pero que también inician como cierta modificación respecto de las colonias americanas». Las llamadas Reformas Borbónicas, buscaron, entre otras cosas, una administración más eficiente de la América controlada por los españoles; mejor cobro de impuestos, mejor control del territorio y mejor defensa de los enemigos europeos de España que eran Inglaterra y Francia. Ese el plan borbónico que explica la creación del Virreinato de la Plata y en «en ese marco llega Güemes padre a América», afirma Aramendi.
Gabriel Güemes fue una persona al que habían preparado para servir a la corona española. Sabía leer, escribir, trabajó muchos años en la tesorería de Madrid y luego obtuvo un como tesorero en La Caja que estaba en Jujuy, ciudad a la que llegó primero el padre de Martín Miguel, hasta que la tesorería se traslada a Salta como parte de las muchas modificaciones jurisdiccionales que se iban realizando.
Ello explica porque en los últimos años algunos historiadores jujeños aseguran que el gaucho nació en Jujuy. «No es un problema de provincias, porque las provincias no existían. Lo que existían las ciudades. El centro político eran las ciudades. Y su jurisdicción, o sea, hasta dónde podía llegar la mano de la administración y del gobierno a los alrededores de la ciudad. Jujuy era una ciudad, Salta era otra ciudad. Y formaban parte de una Gobernación enorme que abarcaba la mayoría de lo que hoy conocemos como las provincias del norte y parte del centro. Después esa Gobernación, en 1784, antes de que nazca Martín Miguel, se divide en dos intendencias. Entonces el territorio se hace un poco más chico y ahí Salta pasa a ser la capital de la Intendencia», responde.

