Los efectivos dieron positivo en controles internos de alcoholemia. Se les secuestraron las armas y enfrentan un sumario que podría derivar en exoneración.
Tres agentes de la Comisaría Nº 1 de San José de Metán fueron suspendidos de manera preventiva tras dar positivo en controles de alcoholemia realizados en la unidad policial. Los test, que confirmaron que ingresaron a trabajar bajo los efectos del alcohol, forman parte de un protocolo de control rutinario que se aplica de forma aleatoria al personal activo.
El comisario general Arnaldo Vélez, a cargo de la jurisdicción, explicó que las pruebas se realizan a todo el personal sin distinción de jerarquía. «Estos test se aplican a agentes y directores por igual, ante cualquier indicio de anomalía como aliento etílico, demoras injustificadas o conductas irregulares durante el servicio», señaló.
Tras confirmarse los resultados, se procedió al secuestro de las armas reglamentarias de los tres policías y se inició un sumario administrativo. Presentarse a trabajar alcoholizado constituye una falta grave que puede derivar en exoneración o cesantía según la normativa vigente. Vélez precisó que «es la tercera vez que realizamos estos controles en la jurisdicción; en las anteriores no hubo novedades. En este caso, la prueba confirmó lo que se advirtió a simple vista».
El procedimiento, según publicó Nuevo Diario, se llevó a cabo con presencia de testigos civiles y policiales para garantizar la transparencia. Los policías suspendidos radicaron denuncias internas contra la jurisdicción, que quedaron a disposición de la Justicia. «Ellos tienen derecho a presentar su versión y aportar pruebas. El expediente seguirá su curso para determinar responsabilidades», concluyó Vélez.

