El mercado laboral provincial perdió más de 5.500 puestos registrados en un año. Las ventas en supermercados bajaron 11,2% en términos reales en los primeros dos meses del año.
En enero de 2026, Salta contabilizó 247.444 trabajadores cubiertos por el sistema formal, frente a los 253.030 registrados en el mismo mes de 2025, lo que representa una caída interanual del 2,2% equivalente a 5.586 puestos menos. En paralelo, la cantidad de empleadores registrados descendió de 8.939 a 8.720, una baja del 2,45% que refleja dificultades para sostener estructuras productivas en un contexto de retracción del consumo interno.
La pérdida de empleo se combina con un deterioro de los ingresos. Aunque la masa salarial creció en términos nominales, al descontarse el efecto de la inflación registró una caída real del 7,75%, lo que confirma que los aumentos percibidos por los trabajadores no compensaron la suba generalizada de precios.
El comportamiento del consumo masivo refuerza ese diagnóstico, según publica Nuevo Diario. Entre enero y febrero de 2026, las ventas en supermercados de Salta alcanzaron los $77.600 millones en términos nominales, pero al medirse en términos reales mostraron una caída del 11,2% respecto del mismo período de 2025.
El indicador de ventas por sucursal profundiza el escenario: las ventas reales por boca de supermercado retrocedieron 9,6% de manera interanual, una cifra que descarta que la baja responda a cambios en la estructura comercial y apunta a una disminución concreta en el volumen de compras de los hogares.
Estos datos forman parte del último Informe de Coyuntura Regional NOA elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), que describe una recuperación económica desigual en la provincia. El relevamiento expone que, pese a algunos indicadores de actividad con mejoras parciales, la situación de los hogares continúa marcada por la pérdida de ingresos y el deterioro del empleo formal.
El informe concluye que la economía provincial transita una etapa de recomposición parcial con fuertes tensiones sociales. La caída del consumo y la pérdida de empleo formal marcan los límites de una recuperación que, por ahora, no se traduce en una mejora para buena parte de las familias salteñas.

