Una brecha que duele | En Salta hay empleados públicos de primera y otros de segunda

A una semana de que se reinicien las negociaciones, la Asociación de Trabajadores del Estado puso especial énfasis en la diferencia que existe entre los ingresos y las condiciones laborales de los agentes públicos del interior y los de la capital provincial.

Gustavo Sarapura, secretario del Interior de ATE, advirtió que la precarización salarial, el pago de sumas no registradas y los bajos básicos son una constante que afecta especialmente a municipios del interior provincial. Las declaraciones realizadas a la sección local del diario Página 12 fueron realizadas tras una recorrida por municipios en donde se realizaron asambleas para relevar la situación.

De cara a las paritarias que comenzaran la otra semana, el sindicalista manifestó que uno de los principales reclamos apunta al esquema salarial que divide los ingresos entre una parte remunerativa —sobre la que se calculan aportes jubilatorios y descuentos legales— y otra no remunerativa. “Una práctica extendida por décadas en la mayoría de las municipalidades. Cuando los compañeros están próximos a jubilarse, eso incide negativamente porque terminan cobrando la mínima”, destacó.

Municipalidad de Salta

Remarcó que la situación no se limita a un municipio puntual, sino que atraviesa a gran parte del interior salteño. “Pasa en muchos lugares, como los departamentos de La Caldera o Anta, en los Valles Calchaquíes, o el norte. Es una problemática a nivel provincial”, afirmó.

Para el gremio, la situación remite a un problema estructural del federalismo provincial: mientras la Capital concentra recursos y mejores condiciones laborales, el interior sostiene servicios públicos con trabajadores que, muchas veces perciben ingresos insuficientes y en condiciones precarias. “Si no se corrige el esquema salarial, la brecha entre Capital y el interior se va a seguir agrandando”, manifestó Sarapura.

“Hay municipios con sueldos de 300 mil, 400 mil o 500 mil pesos. Muy pocos superan el millón”, explicó. En ese contexto, un aumento porcentual uniforme profundiza la desigualdad: “No es lo mismo un 23% para quien gana 300 mil que para quien gana más de un millón. El que gana menos siempre pierde”, insistió.

Para ATE, la desigualdad territorial es evidente. Mientras en Capital los salarios estatales tienden a ser más altos y con mayor proporción de registración, en el interior predominan los básicos bajos y las sumas no remunerativas. Sarapura mencionó municipios como Rosario de Lerma, Guachipas, El Quebrachal, Rosario de la Frontera o localidades del norte provincial como ejemplos de los salarios más rezagados. Señaló que en algunos casos “el básico no supera los 100 mil pesos”, lo que deriva en aportes previsionales mínimos y jubilaciones muy bajas.

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