Arias rechazó ceder ante la toma del edificio municipal y exigió contraprestación laboral como condición para mantener los subsidios. El jefe comunal calificó el esquema heredado como un mecanismo para evitar conflictos, no como una política social legítima.
El intendente de Rivadavia Banda Norte, Arial Arias, descartó dar marcha atrás en su decisión de reformar el sistema de subsidios que mantiene tomado el edificio municipal desde hace varios días. El conflicto enfrenta al gobierno local con ocho referentes de comunidades originarias que rechazan los cambios propuestos.
Arias señaló que el esquema vigente se instaló «sin ningún tipo de criterio» y que él lo recibió de administraciones anteriores, donde se sostuvo —según sus palabras— «para que no molesten y no hagan estas tomas». Bajo ese sistema, cada referente manejaba diez cupos del beneficio, muchos de ellos asignados a familiares directos que «venían a cobrar».
El jefe comunal condicionó la continuidad de los subsidios —de alrededor de 10.000 pesos semanales— a la realización de tareas concretas, como desmalezamiento o limpieza de veredas. Tras no obtener respuesta a sus propuestas de diálogo, fue explícito: «Yo quería que trabajen y nunca quisieron. Si quieren que les dé sin trabajar, no les voy a dar. Ni cinco pesos, nada».
Según consignó Nuevo Diario, Arias aclaró que los ocupantes no son caciques y que estos últimos no respaldan la toma. El intendente aseguró que mantendrá el diálogo pero sin modificar su postura, y emplazó a los manifestantes a liberar el edificio para que la gestión pueda continuar.

