Era puro humo | Los soldados de Bullrich siguen sin aparecer por el norte salteño

Aunque la promesa de involucrar a las fuerzas armadas en la lucha contra el narco está reñida con la ley, el anuncio sigue sin concretarse y los comerciantes de Salvador Mazza denuncian que la falta de despliegue militar agrava el colapso comercial.

Mientras crece la expectativa por la implementación del Plan Roca y la llegada de efectivos del Ejército a Tartagal, desde Salvador Mazza advierten que la situación comercial es crítica y que la frontera se convirtió en un punto caliente de tráfico informal de mercadería.

“El Ejército todavía no apareció”, señaló por FM Aries, Manuel Pieve, presidente de la Cámara de Empresarios, Comerciantes, Industriales y Exportadores e Importadores de Salvador Mazza. Según explicó, aún se están construyendo los espacios para alojar a unos 1.500 efectivos en la zona, en una obra costosa que —según le informaron— cuenta con aportes conjuntos del Ministerio de Seguridad y la Intendencia de Tartagal. Sin embargo, las tareas están demoradas y el despliegue militar aún no comenzó.

Municipalidad de Salta

Pieve sí reconoció un aumento de operativos de allanamiento, como el que recientemente desbarató una red de tráfico de aceite comestible hacia Bolivia, una práctica que, según recordó, ya había sido detectada en 2021. “Esta vez no era un solo camión, eran entre seis y ocho camiones por semana de 30.000 litros cada uno”, afirmó.

Pero advirtió que estas acciones no alcanzan para frenar el colapso comercial: “Los negocios que se habían abierto por el auge del cruce fronterizo están todos cerrados. No resisten los costos operativos porque no venden nada”.

Uno de los fenómenos más recientes es el ingreso masivo de carne vacuna boliviana. “No es carne mala, es carne buena, de calidad”, sostuvo. Según precisó, el kilo de carne del otro lado se consigue entre $6.800 y $7.400, mientras que en el mercado local oscila entre $8.500 y $9.000, lo que lleva a suponer que muchos carniceros locales ya estarían abasteciéndose en Bolivia para competir en precios.

El flujo es tan constante que las autoridades deben reforzar controles los fines de semana: “El sábado pasado tuvieron que poner al Senasa en Virgen de la Peña, cerca de Tartagal, porque la gente venía con heladeritas a buscar carne. Llegan de Mosconi, de Embarcación, de Pichanal. Se llevan hasta 10 kilos”, describió Pieve.

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